Una víspera
1 09 2007Por Nicolas Saetone
5:00 de la mañana suena el despertador pero él no esta durmiendo. Corre las sabanas y con un leve impulso se sienta en la cama, los pies juntos apoyados en el suelo frío del parqué. Encorvado apoya los codos en las piernas y lleva las manos hacia el rostro y siente la picazón de la barba que las manos aplastan contra la mejilla y luego, sin dejar de presionar la cara con las manos, comienza a subir esa presión hasta la frente que, algo transpirada, humedece sus dedos primero, la palma de las manos después y durante unos segundos se quedan allí, inmóviles las dos manos, aplastando la frente húmeda, sintiendo el calor que comparten dedos y piel; masajeando, blanca la yema de los dedos, el impenetrable blindaje del cráneo.
Categorías : relato corto




















