
Según la nueva constitución de Bolivia, que fue aprobada tras 17 horas de “intensos debates” a fines de 2007, habrá un nuevo marco jurídico institucional. El texto todavía debe promulgarse. Se establece una marcada división entre el Estado y la Iglesia Católica, dado que en su artículo 4 se indica que “El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.
Por otro lado, hay algo llamativo. La nueva Constitución deja concretado que Bolivia deja de ser una República Unitaria para convertirse en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. “Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal”, reza el preámbulo neoconstitucional, dejando entrever una concepción peyorativa de la res publica, de lo público. La plurinacionalidad deviene de concebir a los pueblos indígenas, como auténticas naciones, aludiendo especialmente al campesinado. En cuanto a los sectores urbanos, según el artículo 3 de la nueva constitución, son ocupados por clases sociales. Por lo que la bolivianidad se construiría a través de la suma de las comunidades originarias y las clases sociales urbanas. Continuar leyendo »