Una decisión, un destino

8 01 2008

Un puñal. Una botella de cabernet suavignon por la mitad. La penumbra envuelve a ese cuerpo moribundo, de una persona que hasta hace solo un instante meditaba y meditaba. Vaya uno a saber que le sucedía. A juzgar por sus venas, indudablemente quería quitarse la vida; quizás uno de sus pocos aciertos.  Leer el resto de esta entrada »




Una víspera

1 09 2007

Por Nicolas Saetone

5:00 de la mañana suena el despertador pero él no esta durmiendo. Corre las sabanas y con un leve impulso se sienta en la cama, los pies juntos apoyados en el suelo frío del parqué. Encorvado apoya los codos en las piernas y lleva las manos hacia el rostro y siente la picazón de la barba que las manos aplastan contra la mejilla y luego, sin dejar de presionar la cara con las manos, comienza a subir esa presión hasta la frente que, algo transpirada, humedece sus dedos primero, la palma de las manos después y durante unos segundos se quedan allí, inmóviles las dos manos, aplastando la frente húmeda, sintiendo el calor que comparten dedos y piel; masajeando, blanca la yema de los dedos, el impenetrable blindaje del cráneo.

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El odio del caminante

19 08 2007

En este sendero va el caminante, vacilante, así como su conciencia guardada en su bolso, donde quizás lleve allí también algún recuerdo arrugado por sus manos, cautivos ante la ira. Su trabajo se diluyó cuando este fue absorbido por un lobo vestido de traje y corbata, su auto fue agujereado por plomos veloces que dibujaron un zumbido en su oído.   Leer el resto de esta entrada »




Estaba encerrado en mi casa

19 08 2007

Estaba encerrado en mi casa. No conocía el nuevo dialecto de los jóvenes. Aunque debo admitir que todavía no lo conozco. También es cierto que el cambio de look con una zapatillas azules y chombas modernas, son un mero disfraz ante de la pubertad moribunda a la naciente. No soy viejo. Tengo 21 años pero voy para los 26. Mi cabello va cayendo, como el marcador de un estadio de fútbol. El tiempo me dice que ya es tarde. El resultado es un empate. Da equilibrio mi pasado, cuando era deseado, mirado, codiciado por el sexo opuesto.

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