
“Aquel país que se acercaba poco a poco al precipicio, era el “mejor alumno” de los nuevos vientos económicos, la mejor estratega y la más moderna, de acuerdo a las versiones del FMI. Recordemos que el mismo organismo causó otros fracasos que fueron anunciando la gravedad de los errores del sistema financiero internacional respecto de los países subdesarrollados que solo llevaba a más subdesarrollo, más miseria y más exclusión:
Efecto tequila, crisis en Rusia, efecto caipiriña, Turquía y otras economías. Argentina obligada por el estallido social pasó desde 2003 hasta este momento a un modelo de orden elemental de corto plazo. Esto consistió en devaluación, políticas Keynesianas, declaración del default, alejamiento del FMI pagando inclusive a este para evitar la dependencia. Consigue un superávit fiscal y de balanza comercial, aumenta las exportaciones en los sectores que puede, utiliza su capacidad ociosa para producir,protege su mercado interno.
Todo esto en un nuevo contexto mundial propicio ya que los países como China, India y otros ya desarrollados, aumentan su demanda de productos primarios.
Lo anterior sumado a un tipo de cambio favorable produjo una transformación importante en la economía Argentina. Lamentablemente aun se sigue con una gran dependencia de los intereses internacionales que no permiten decisiones más profundas, sumado esto a una falta de estrategia y de proyecto hacia la consolidación de una mejora consistente de la economía.
Sugerimos de este breve encuadro de la problemática vivida en nuestro país, un nuevo programa económico que consolidando algunos últimos aciertos y basados en las experiencias de fracasos ya pasados, nos permita desarrollar un nuevo modelo político – económico – social, que responda a esta nación llena de un potencial indiscutible que
permita recobrar un estado de bienestar para sus habitantes, y ocupe el lugar preponderante en el concierto de naciones”.
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