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Gloria en el corazón de Sudamérica

Hace unos meses emprendí un viaje relámpago hacia la provincia de Misiones. 18 horas de micro me separaban de ese hermoso paisaje, que genera la tierra roja y el verde del monte. Ni bien llegado a Eldorado, me recibe don Ibáñez, el capataz de un aserradero que esta situado en Pozo Azul, a 70 Km. de las conocidas Cataratas del Iguazú.

Llegado al aserradero, saco de mi mochila una bolsa de caramelos. Había 7 obreros trabajando. Tan solo por educación, les convido a esos muchachos unos dulces. “Muchas gracias, señor”, me contestaron, bajando levemente su cabeza y mirándome a los ojos. Actitud muy distinta a la de los porteños, que en cualquier saludo tienen la mirada puesta hacia la nada.

Ese caracter de los obreros me llamó mucho la atención. Seguramente por haber vivido casi toda mi vida en una sociedad que se volvió hedonista e hiperindividualista. Ibáñez me explicó: “Entre esos muchachos había paraguayos, argentinos y brasileros. La gente de acá, los guaraníes digamos, no le tienen odio al porteño, sino mucho respeto. Por eso te agradecieron de esa manera ese simple caramelo”. Viajando por una ruta de ascensos y descensos bruscos de vuelta hacia Eldorado, tuve el placer de conversar un poco más con don Ibáñez.

Me comentaba que en el monte viven los llamados “colonos”, a quienes los brasileros les han puesto unas antenas parabólicas que captan todos sus canales de televisión:”No sabes el problema que genera eso, en las escuelas los niños van brasilizados, están absorbiendo su lenguaje, su cultura. ¡Que tienen que hacer esas antenas ahí! Estos brasileros son unos hijos de puta, y nosotros unos tontos por no hacer nada” advertía Ibáñez con resquemores. A pesar que su madre es paraguaya, y su padre brasilero, Ibáñez se siente argentino:”Y mucho más que eso, Guaraní”. Con eso me di cuenta que el guaraní es la amalgama de culturas en el norte rioplatense.

Allí entendí también el pasaje de Historia Argentina de Ernesto Palacio: “El apogeo de la conquista española se da con los reinados de Carlos V y Felipe II, tiempo de gloria de la España Imperial. Durante ese período fue arduo el trabajo de las misiones jesuíticas junto con los guaraníes. Tal fue la relación cordial de la emancipación católica respetuosa de la lengua y de las costumbres de los indígenas. Se conformaron para la defensa de esas instalaciones las heroicas Milicias Guaraníes, quienes defendieron con su sangre la cultura hispana, americana y cristiana frente a las fuerzas denominadas Bandeirantes, armadas por nuestro enemigo lusitano luego de su independencia en 1640”. (1)

¿Por qué hablar de Paraguay en una cátedra que alude a las relaciones exteriores argentinas? Creo que la respuesta deviene de una concepción mental, de lo que siente cada persona como suyo. No desde una mirada de propietario –la que se animó desde Caseros- sino algo que forma parte de uno. Aquel diálogo con Ibáñez, aquel almuerzo en Eldorado, fue un momento en casa. Aquel territorio del principio rioplatense, aquella “Madre de Ciudades hispánicas” como lo es Asunción (la cual miraba desde lejos), era mío, era una parte de mi.

MOTIVOS DE LA MASACRE

La Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) y la Guerra del Chaco (1932-1935) se da en un mismo espacio geopolítico. La zona del Paraguay es el Heartland (2) sudamericano, donde confluyen los ríos internos: El Uruguay y el Paraná que desembocan en el Río de la Plata, la puerta al mundo. Del lado brasilero los ríos Paraguay – la continuación del Paraná que llega hasta le Matto Grosso- y el río Paraná que llega hasta las puertas de Río de Janeiro.

Por lo que los brasos de estos ríos que se encontraban en el Paraguay, llegaban hasta las entradas de Buenos Aires, y Río de Janeiro. Para Francisco Solano López, conductor de la República del Paraguay, había una zona de importancia debido a la libre navegación de los ríos: La República Oriental del Uruguay. Esta zona sería el lebensraum (2) para el Paraguay, su espacio vital. No en el sentido naturalista de Friedrich Ratzel, sino en sintonía con la influencia de los sectores geográficos en la política internacional.(3)

El control del crecimiento de la nación paraguaya, de su grado de desarrollo, va a estar seguida de cerca por Inglaterra, Argentina y Brasil. Los británicos, para mantener al país dependiente de sus manufacturas, y obtener por parte de una nación desgarrada la libre navegación de los ríos internos. La Argentina, por no entender los límites de la expansión paraguaya y de la enorme ventaja de tener una muralla en el que la proteja por el norte de las fronteras móviles brasileras. Brasil, para evitar la posible reconstrucción de un neo-virreinato del Río de la Plata, cosa que no le convenía en su afán de extender su frontera noroeste y controlar la libre navegación de los ríos.

Entre las dos guerras pueden haber ciertas coincidencias, tan ciertas como tristes. Por un lado, Paraguay planteo los dos conflictos como “Guerra Total”(4). En tal sentido, toda la capacidad productiva, incluyendo enormes franjas de edad de la comunidad, son destinadas al esfuerzo de la guerra.

Las imágenes de la guerra de la Triple Alianza son estremecedoras:” ¿Hombres? Son ancianos de más de sesenta y niños que no llegan a nueve, pero tienen dedos para disparar el gatillo y sus débiles fuerzas no les impiden cargar el fusil o la lanza. De la vecina Ibicuy ha traído cañones fundidos con el bronce de las últimas campanas de las iglesias rurales”. (5) Así también sucedió en la Guerra del Chaco, donde para los paraguayos el conflicto era una cuestión vital, fue una guerra nacional y total, debido a que la suerte de las armas dependía la supervivencia como estado. “Su proximidad al Chaco, y en especial Asunción, significaba la amenaza o peligro de invasión enemiga a sus centros vitales. Por ello, iniciadas las hostilidades el gobierno decretó la movilización general de todos los hombres de 19 a 50 años”.(6)

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Por otro lado, en las dos batallas totales que se dieron en el mismo escenario, convivían los sentimientos encontrados de personas que sentían parte de la misma cosmovisión, se sentían compatriotas. Ello sucedió cuando en nuestro país se llevaba a cabo la conformación de la Guardia Nacional para enfrentar al Atila de América.

Ese mismo espacio del litoral, sentía esa guerra como ajena, adherida a las intenciones de un gobierno porteño desentendido del verdadero interés del pueblo, que era a su vez, la mejor opción geopolítica para vengar la estupidez de Ituzaingó.

Así lo vieron muchos correntinos y entrerrianos. “¿Cobardía acaso? Eran criollos acostumbrados a la guerra, que habían luchado en Cepeda y Pavón, o bajo las órdenes del Chacho. No desertaban por miedo, como lo demostrarían dentro de poco alzándose en armas contra Mitre a las órdenes de Felipe Varela o de Sáa. Simplemente no querían ir a esa guerra”.(7)

Lo mismo sucedía en Entre Ríos, el 23 de junio de 1866, cuando cerca de 3000 hombres dejaron el campamento desertando del ejercito conformado por el traidor Urquiza, quién ordena fusilamientos para disciplinar a los que quedaban. Todo era en vano, dado que los infantes querían luchar contra Mitre, no “ir para arriba”.

En la guerra del Chaco, bolivianos y paraguayos se enfrentaron sanguinariamente, aunque había en ellos un sentimiento encontrado, dado que no era la otroriedad que hubieron de sentir alemanes y rusos en Stalingrado. El sentir nacional los impulsaba para seguir existiendo, pero no había odio.

Esto sucedía luego del alto el fuego en noviembre de 1934:”Estaba terminantemente parlamentar con el adversario. Sin embargo, en algunos puntos los oficiales no pudieron resistir a la tentación de conocer de cerca al enemigo con el que habían peleado a ciegas. Tal ocurrió en el sector del camino Villamontes-Boyuibe. Luego de concertar a voces una entrevista en el campo de nadie, los oficiales del ejército de Santa Cruz y de las baterías vecinas salieron de las trincheras y avanzaron por el camino. Simultáneamente salieron de las trincheras paraguayas el comandante y los oficiales del regimiento Toledo. Ambos grupos avanzaron lentamente hasta colocarse frente a frente. Luego de saludarse militarmente se estrecharon las manos. La frialdad de los primeros instantes no tardó en trocarse franca camaradería. Se formaron grupos y se comento la guerra como si hubiese sido un evento deportivo. Grupos de soldados que habían seguido a sus oficiales confraternizaron también entre sí, cambiando escarapelas, cuchillos, bayonetas, prendas de ropa.” (8)

Desde el trabajo de Hérib Caballero Campos y Cayetano Ferreira Segovia, “El Periodismo de Guerra en el Paraguay”, se puede observar para quién iba el odio, y para quién la decepción. En periódico “El Centinela” se trata a los países que formaron la Triple Alianza a través de un epigrama el cual dice “Ven acá bruto animal, definido por tres puntos: ¿Cómo pueden estar juntos mono, perro y gato en un morral?”.

Con respecto a los brasileños, son constantes las alusiones al color de su piel “negros” en varios números, así como a su condición de esclavos. Esta contraposición de libre/esclavo se da por ejemplo cuando se afirmaba que “ el Brasil y sus negros han venido cargados de cadenas y coyundas para uncir a nuestras esposas y a nuestras hijas”, “ Los negros tendrán que agradecernos porque al fin los haremos vivir sin cadenas” o “..turba de siervos y esclavos que han osado profanar el sagrado suelo de la Patria”. Además se produce una demonización de las tropas cuando afirmaban que “ los negros y los no negros que mueren en el ejército invasor se van casaca y todo al infierno”, así como al comandante brasileño marqués de Caxías lo llamaban “ Cachidiablo” o cuando exhortaban a los soldados paraguayos a luchar “…aunque sea con todos los demonios en figura de negros”.

Con respecto a los ejércitos argentino y uruguayo prácticamente no hay alusiones, salvo como “ pobres argentinos que como los orientales van cayendo en el garlito de Don Pedro” o “ Los argentinos detestan la guerra traída al Paraguay y Don Bartolo que bien los conoce les habla de ferrocarriles y de telégrafos para adormecerles esa pesadilla”.

LA MISMA CIZAÑA EN EL MISMO ESPACIO

Desde la creación del Virreinato del Río de la Plata, Gran Bretaña a jugado en estas latitudes para conseguir las ventajas comerciales en pos de agrandar las influencias que necesitaba la manutención de un Imperio Ultramarino en expansión.

Esto sucedía durante la época de J. Manuel de Rosas: “Sin embargo, la avaricia rebosa las voluntades anglicanas. Había que controlar el Río de la Plata. La independencia del Uruguay pudo servir para evitar que los ríos interiores tengan un único soberano. Para ello era necesario un gobierno títere en la banda oriental que permitiera el libre comercio por el río Uruguay hacia el Paraguay. Pero las simpatías por Rosas, comenzaron a desvanecerse en cuanto Inglaterra dio cuenta de las intenciones del Restaurador. El apoyo a Oribe para que asuma el poder en el Uruguay, implicaba que el país se uniera a la Confederación, así también el Paraguay. Pero esto implicaba la reticencia de dos enemigos: El Brasil, quién no deseaba que la Confederación ampliara sus dominios –especialmente el Paraguay- y su aliado europeo, Inglaterra, en cuanto peligraba el libre comercio que imponían como palabra divina”. (9)

Las dos guerras del heartland sudamericano tuvieron la influencia de Gran Bretaña. En el caso de la guerra de Chaco, empezaba a tener ingerencia las multinacionales norteamericanas con el mismo espíritu británico, pero algo más torpes y previsibles. Frente a la Guerra del Paraguay, Inglaterra ejerció el rol financiador. Agencias británicas le concedieron al Imperio de Brasil un empréstito de 91 millones de patacones, pero debió comprometerse a devolver 125. De esta manera se imponía una bancarrota al Imperio.

También hubo una intervención directa, según comenta Cecilia González Espul, a través del testimonio de un Comandante ingles llamado A. J. Kennedy de la escuadra británica, refiriéndose a la flota brasileña: “Muchos de estos barcos fueron comandados por ingleses y los ingenieros fueron invariablemente ingleses. Sus tripulaciones fueron una mezcla de todas las naciones, pero el dinero con que fueron pagados fue siempre el mismo; soberanos ingleses. Así mientras los brasileros compraban vapores, repuestos, provisiones y alquilaban hombres con dinero ingles, puede decirse que Inglaterra ha tenido no poca influencia en el resultado de la guerra.”

Por otro lado, el argumento del Gral. Mitre sobre la cuestión de la libre navegación de los ríos, era algo que debía interesar solo a Inglaterra, dado que la Argentina ya tenia un tratado respecto a ese tema con Paraguay.

En la Guerra del Chaco, como dijimos, había una confrontación de intereses de dos multinacionales: La Estándar Oil de los Rockefeller, y la Royal Dutch Shell, la judeoanglo- holanes de los Rostchill, principales banqueros de Europa y financistas del narcotráfico naciente después de la Guerra del Opio. En Bolivia, alla por 1926, la Estándar Oil llegó a tener concesiones por 7 millones de hectáreas, sobornando a funcionarios, y burlando expresas cláusulas de los contratos.

Con ello la participación del estado era mínima. Recurriremos a un comentario del senador norteamericano Huey P. Long quien en mayo y junio de 1934, denunció en la cámara de Senadores:”La Standar Oil financia la guerra del Chaco en la esperanza de obtener dos millones cuatrocientos mil y pico de acres de territorio que explota allá (..) se dice que vamos a impedir la venta de armas. Hay un solo procedimiento mediante el cual impediremos que la Standar Oil venda armas, y consiste en que los Estados Unidos agarren a esa criminal, a esa malhechora, la Standar Oil Co. De lo que estoy hablando, es que agarren por la garganta a esa facinerosa, puesta fuera de la ley, y le diga: tu asesina doméstica, tú, asesina extranjera, tu conspiradora internacional, tú, hato de salteadores y ladrones rapaces; tú, que has desafiado una sentencia dada bajo la enseña de los Estados Unidos y pretendes vivir bajo el amparo de sus leyes, tú, conjunto de vándalos y ladrones de este continente, sal de Sudamérica”(10) Poco tiempo después, este senador era asesinado.

En el Paraguay, se encontraba la Union Oil Co., subsidiaria de la Royal Dutch Shell, que operaba allí. Esta compañía había sido despojada por la Standar Oil de Bolivia, y buscaba frenar el avance de la empresa norteamericana presionando y financiando al gobierno paraguayo. Además existía una fuerte inversión argentina, ganaderos y
empresarios, que confraternizaban con los británicos dueños de los frigoríficos en la Argentina.

CONCLUSION

Primero fue el comercio, con la libre navegación de los ríos que quería imponer Inglaterra, además de la destrucción de la incipiente industria de la fundición de metal y de las fortificaciones como Humaitá, que impedía el pacífico paso de embarcaciones brasileras y británicas. Una vez obtenido las ventajas del comercio, con la aparición de petróleo en la rica zona del Chaco Boreal, las dos potencias (EEUU y UK) combinaron sus influencias para llevar a dos naciones hermanas a una guerra inservible. Aunque la Argentina pudo subsanar los errores de la Guerra de la Triple Alianza, apoyando a Paraguay en el envío de pertrechos y alimentos, Hispanoamérica continuaba librada a la suerte de intereses foráneos. El rol divisor del Brasil para mantener su hegemonía, y la coyuntural unión comercial entre la Argentina y Gran Bretaña, fueron el terreno abonado para la consecución de los objetivos de las potencias extranjeras de entonces.

Después de los intentos de liberación de los movimientos populares de el Gral. Juan Domingo Perón en Argentina y de Alfredo Stroessner en Paraguay, la actualidad paraguaya presenta una crisis estructural muy difícil de levantar. Será cuestión que los nuevos ánimos del MERCOSUR en el marco del ALADI puedan eliminar las asimetrías persistentes en la verdadera nación hermana, hoy dejada al desamparo del narcotráfico y el comercio en negro, que carcome las instituciones que alguna vez fueron el grito épico de la gloriosa liberación de Hispanoamérica.

REFERENCIAS

1 /Ernesto Palacio. “Historia de la Argentina-Tomo I”, 1965.
2 /Concepto geopolítico de Sir Halford John Mackinder.
3 /Concepto geopolítico de Rudolf Kjellen.
4 /“la guerra total suponía la completa subordinación de la política a la guerra—una idea que Clausewitz rechazaba tajantemente—y la asunción de que la victoria total o la derrota total eran las únicas opciones.
La guerra total no implicaba la suspensión de los efectos del tiempo y el espacio, como lo hacía el concepto de guerra absoluta de Clausewitz” Christopher Bassford. Clausewitz y sus trabajos
5 /José María Rosa. “La guerra del Paraguay”. Hyspamérica, Bs.As. 1985
6 /Cecilia Gonzalez Espul. “Guerra de America del Sur en la promocion de los Estados Nacionales”.
7 /José María Rosa. La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas.
8 /Querejazu Calvo Roberto. Masamocloy. Historia política, diplomática y militar de la guerra del Chaco.
9 /Emiliano Martínez. Monografía. “La vida útil de Rosas”-lamento autoreferenciarme
10 /Cecilia Gonzalez Espul. La guerra del Chaco.

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