Tras la derrota del Eje en 1945, el mundo cambió absolutamente. La polarización mundial se profundizó y eso, hizo aparecer conceptos de Antitipo. ¿Qué es esto? Bueno, el dato histórico más antiguo que se conoce, es el caso de los leprosos durante la edad media. Aquellos putrefactos seres, eran discriminados hasta límites increíbles: la comunidad cristiana solía entender que esa enfermedad aparecía cuando la persona se tornaba demoníaca. De allí que el concepto de Antitipo tenga que ver con la “demonización” del otro.

Los judíos, a traves de la lectura del Talmud, se puede observar que el antitipo era directamente el “gentil”, esto es, el extranjero. Toda persona que no perteneciera al pueblo elegido, podía ser víctima de la usura, del destierro.

Básicamente, el concepto de “antitipo” reside en la manifestación extrema de la otroriedad, para reafirmar la identidad de quién usa este concepto. Como dijimos, durante la segunda guerra mundial se dieron varios ejemplos de antitipo: para los alemanes nacionalsocialistas, representados en el judío y en el bolchevique. Para los soviéticos y los liberales, el nazi. Cuando surge el bipolarismo, hay un enroque de dichos conceptos, dado que para los liberales el antitipo (que será así hasta la caída del muro) era el comunista.

El ejemplo actual a nivel mundial, sería el terrorista, donde entrarían varias comunidades según el país acusador: Para Estados Unidos, el “eje del mal” compuesto por Irak, Irán y Corea del Norte. Hasta hace un año, el IRA para los británicos. La ETA para los españoles.

Pero hay un fenómeno mundial, especialmente occidental, que responde al conformado pensamiento único. Esta construcción política responde a unos axiomas modernos:

  • La democracia liberal es la mejor forma de gobierno, es decir, la única legítima.
  • La libertad de expresión es el derecho fundacional de la democracia.
  • Los derechos humanos son universales, inalienables e intransferibles.
  • Los partidos políticos son escenciales para el funcionamiento de la democracia.
  • La decisión de la mayoría es lo que otorga legitimidad.
  • Defensa de la libertad absoluta del ser humano.
  • El aborto es el derecho de elección de la mujer.
  • La Seguridad Nacional, responde a intereses represivos y jurásicos.
  • La pluralidad de opiniones es la mejor construcción política.
  • Defensa de los derechos de las minorías. 

Por supuesto, muchos de estos axiomas son discutibles y hasta entendibles. Otros, quizás, un verdadero disparate. ¿Que sucede con los que ponen en tela de juicio algunos de estos axiomas? Por supuesto, se responde con un antitipo bastante ordinario: “es un Facho”.

“Facho” es un disminutivo peyorativo de “fascista”. Recordemos algunas cuestiones del Fascismo:

  • Estado profundamente centralizado.
  • Estado militarizado, policíaco.
  • Sistemas de control hacia la comunidad, como la inteligencia estatal.
  • Desarrollo Armamentista.
  • Intenciones expansionistas. (el lebensraun hacia el heartland)
  • Antitipos fuertemente publicitados.(caso comundiad judía alemana y polaca)

Aunque no fue propia de la doctrina, el nacionalsocialismo alemán promovió la Solución Final, que terminó con la vida de millones de judíos.

Primeramente, vale aclarar una cosa. Cierto es que la historia la escriben los que ganan. Pero las breves referencias al fascismo, se encontraban también en el sistema soviético. Incluso la matanza de judíos polacos, tras el acuerdo secreto con los alemanes para la repartición de Polonia. Estos hechos, son catalogados por los comunistas de hoy como “errores doctrinarios”, tan solo errores que se llevaron a la tumba más de 50 millones de personas en la Unión Soviética.

Volviendo al antitipo del “facho”, este se desarrolla a partir de la caída del Muro de Berlin, cuando los comunistas deben cambiar sus banderas. A partir de ese momento serán aliados (y a veces precursores) de la defensa de los derechos de las minorías, como los homosexuales, los indígenas, entre otros. Esta fusión, junto a las nuevas corrientes sociológicas francesas, dieron origen al PROGRESISMO. Por supuesto, una autodenominación bastante discutible.

Desde este movimiento cultural, se genera el antitipo de “facho”, que es básicamente el que no piensa como ellos, aunque esté criticando solo algunos puntos que ellos defienden. Sí, usando el significado estricto de fascista, esa es una verdadera actitud fascista. Por lo que el progresismo cae en la hipocresía y en la contradicción, puesto que si una de sus banderas es el pluralismo de opiniones, por qué hay que “demonizar” a los conservadores, la nueva derecha.

¿Qué produce esto? Bueno, un ritmo imparable de acción-reacción, donde en respuesta al antitipo de “facho” aparece el de “bolche” o “zurdo”. Esto profundiza aún más la polarización de las comunidades.

¿Soluciones? Defender un verdadero pluralismo, y animarse a pensar que uno puede estar completamente equivocado.  

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