Hace unos días me referí a la caída en hybris de Hugo Chavez Frías, después de la derrota en el plebiscito por la reforma de la constitución bolivariana. Parece que la caída sigue, debido a las últimas actitudes del líder venezolano.

Quizás hace un tiempo he pecado de inocente, dado que tenía mucha esperanza en el gobierno de Chavez, principalmente como tapón a una política expansionista de Estados Unidos. Pensé que no haría tratos con terroristas, que no intervendría en asuntos internos de los paises de la región ( o más bien evitaría que esto se haga público); por un momento tuve la ilusión que en Venezuela se crearía un nuevo “peronismo” venezolano, una política generada en nuestra américa latina e hispánica, que derrotase los espantos del neoliberalismo y  los horrores del marxismo. 

Indudablemente me equivoqué.

Por un lado, Venezuela fue girando demasiado a la izquierda. En principio eso no es malo, dado que es beneficioso para la región el contacto y el diálogo con paises como Cuba, de una importancia geopolitica extraordinaria. Pero el contacto con la isla, hizo que Venezuela vaya entrando poco a poco en un marxismo totalmente anacrónico y que de no verse equilibrado por una buena dosis de capitalismo nacional, empobrecerá a un país con enormes posibilidades. A su vez enriquecerá a una casta dirigencial, como ha sucedido en la Unión Soviética, en las “democracias populares” eslavas, y en la bella isla cubana que desangra habitantes continuamente.

Ya he afirmado en la necesidad de suavizar el régimen en Venezuela, dado que la mitad de la población ya se empezó a cansar de las absurdas políticas centralizadas y dictatoriales de Chavez.  A este peligroso virage hacia la izquierda más radical (Socialismo o Muerte) se le suma el apoyo del gobierno bolivariano a las FARC, consideradas en el mundo entero como un grupo terrorista.

El problema de las FARC

Ahora bien, ¿son las FARC una guerrilla con derechos de sujeto internacional o un grupo terrorista? Desde el punto de vista del derecho internacional son una comunidad beligerante, esto es debido a que controlan un territorio, cobran impuestos y realizan bloqueos, y persiguen un fin político. El hecho de ser grupo beligerante, le da rango de “sujeto de derecho internacional“, o sea, que están sujetos a la Convención de Ginebra, y del Derecho Humanitario.  ¿Es bueno reconocer a las FARC como comunidad beligerante? No.

¿Por qué Chávez negoció con las FARC para que entregasen reenes? Porque de esa manera cumplen con el Derecho Humanitario Internacional. Haciendo esto, se comportan como comunidad beligerante, no como grupo terrorista. El tema es que para que la comunidad internacional considere a un grupo como “comunidad o grupo beligerante”, esta categoría debe ser aceptada en principio por el gobierno central del país donde el grupo opera.

De ser consideradas las FARC como “comunidad beligerante“, el Estado Colombiano ya no tendría la responsabilidad internacional de custodiar los derechos de sus “subditos” en el territorio ocupado. Tampoco podría iniciar acciones bélicas contra ese grupo, dado que estaría amparado por el Derecho Internacional. Por otro lado, esta situación beneficiaría a las FARC en su intento independentista, adquiriendo rango de sujeto internacional.

Es entonces este punto crucial en la diferencias entre Chávez y Uribe, dado que el venezolano busca un grupo armado en la región que haga el trabajo sucio por él, esto es, infectar a sudamérica con el virus de la insurrección y del marxismo.

¿El bien individual sobre el común?

Sin lugar a dudas que la liberación de los rehenes por las FARC ha causado lágrimas de emoción en muchos latinoamericanos. Como ese niño nacido del “amor” entre una víctima y su victimario, que se reencontraba con una madre que no conocía. –que pensarán las abuelas y madres de Plaza de Mayo-

Ahora bien, después de analizar el peligro de que las FARC sean catalogadas como sujeto de derecho internacional, ¿Fue correcta actitud negociadora? ¿Está bien negociar con un grupo de guerrilleros narcos? Desde el punto de vista humanitario, sí, indudablemente. Pero desde una mirada de la política internacional, es conveniente la ELIMINACION de las FARC para poder pacificar definitivamente no solo a Colombia, sino a Sudamérica entera.

Hay que afirmar además que si Estados Unidos hubiera querido eliminar las FARC, podría haberlo hecho. Lo mismo para el Estado Colombiano. Lo que sucede es que hay una parte de la DEA que está conectada con el negocio multimillonario de la droga, en el que están metidos a su vez familias tradicionales de Colombia y Venezuela (como los Cisneros), además de las bancas judeo-británicas y judeo-norteamericanas. Por lo que detrás de este juego, hay una puja muy fuerte de poderes, entre los que defienden al Estado Nación como legítimo ejecutante de política pública, y los grupos finacieros internacionales que adquieren enormes beneficios del negocio de la droga.

¿De que lado está Uribe, y de que lado Chavez? Vaya uno a saber. Lo que se sabe es que las FARC son un grupo operacional que se dispuso a participar del negocio de la droga, pactando con las familias mafiosas como los Escobar. Hoy facilitan la fabricación, y la logística para el tráfico de drogas. Por otro lado, lo que se sabe es que las FARC han operado para asesinar a diversos agentes políticos de Colombia. Hay que recordar que la gente que fue liberada hace unas semanas, eran SECUESTRADOS, no turistas que hacian una visita guiada a la selva.

Tambien se sabe que las FARC no es el Estado colombiano. ¿Y que deben hacer los Estados? Negociar y dialogar con órganos que tengan su misma legitimidad y dignidad popular, esto es, negociar y dialogar con otros Estados, no con grupos armados. Los Estados coexisten “inter pares“, y quienes pretendan formar parte de la misma dignidad que los Estados, deberán tomar el poder o perecer en la guerra civil. Así se hicieron y se hacen los Estados (salvo Israel). No hay otra manera. Para que los bolcheviques tuviesen la misma dignidad y posibilidad de tomar las riendas del estado ruso, hicieron la revolución de 1917, que reemplazó a una forma de gobierno zarista, por otra de corte marxista. 
Pero la verdad siempre vence a la opresión. Un pueblo no puede vivir oprimido, dado que si se da esa circusntancia sobreviene la rebelión. Y si esa rebelión es apoyada por la mayoría de un pueblo, tiene éxito. Si no es una rebelión popular, genera mártires de minorías; como en las selvas bolivianas.

Por lo que el conflicto de las FARC debe solucionarse de manera tajante, o sea, “ser o no ser”. Es el Estado Colombiano todavía responsable de los súbditos que viven bajo el yugo de las FARC, y son las Fuerzas Armadas Colombianas quienes junto al pueblo, deben vencer a las FARC.
¿Que hay de Venezuela y Chavez? A Chavez hay que hacerle entender que apoyar la insurrección en otras naciones puede ser un grave error, el definitivo hybris de su perdición. En esto consta la defensa de la verdadera democracia, una forma de gobierno que representa a la mayoría. Si es cierto que el 80 por ciento de los colombianos apoya a Uribe, Chavez deberá respetar la libre determinación de los pueblos.

La OEA por su parte deberá seguir de cerca el conflicto de las FARC, dado que en los últimos días hubo una escalada verbal entre Chávez y los colombianos, quienes se sienten amenazados por una máquina bélica de última generación a nivel regional.

Los latinoamericanos debemos entender que un conflicto bélico entre dos Estados Soberanos, sería la perdición para nuestros pueblos. En política hay que saber distinguir entre ADVERSARIOS y ENEMIGOS. Con el adversario hay diferencias, pero se puede convivir en un diálogo constructivo, manteniendo las identidades. Con el ENEMIGO, “ni justicia”. El enemigo es a quien hay que combatir, quien trae consigo el peligro de inconsistencia estatal. Son las FARC y el narcotrafico internacional, junto con sus bancas -que no distinguen ideologías- los enemigos de Sudamérica, aquellos que deben hacernos unir nuestros esfuerzos y nuestros sables, para la total independencia.

Muchísimo cuidado al elegir los enemigos, porque “NADA ES LO QUE PARECE”. 

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