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El 4 de Junio de 1943, se dio en la Argentina una revolución tan improvisada como trascendental, dado que fue el puntapié inicial del Movimiento Nacional y Obrero de Juan Domingo Perón.

Entonces gobernaba en la Argentina, un partido de alianza entre sectores liberales, radicales antipersonalistas (los que se escindieron del gobierno nacional y popular de Hipólito Irigoyen) y el partido Socialista Independiente, separado en 1927 del orginal comandado por Juan B. Justo.  Esta Alianza llamada Concordancia, partícipó de las elecciones fraudulentas desde 1930 a 1943, llamada la década infame.

Pero mientras este sector dirigía el país bajo una línea liberal (mal nombrada conservadora) pululaban en otros sectores del pueblo un ideario nacional, popular, cristiano y criollo. Parte de esta revisión de valores nacionales se dio con la aparición de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) que fue creada poco tiempo después de la muerte del caudillo nacional Irigoyen. Renombrados como Arturo Jauretche, Homero Manzi, Gabriel del Mazo y Raul Scalabrini Ortiz. Hombres que una vez que se realizó el 17 de octubre de 1945 (Día de Ascenso de Perón al poder) disolvieron la entidad dado que se habían satisfecho sus objetivos. Un ejemplo, para los permanecen innecesariamente en el poder, cayendo el hibrys.

Pero hubo otro sector muy importante del pueblo en los que también se gestó este ideario nacional. Fueron las Fuerzas Armadas. Esta institución que hoy se encuentra replegada y defenestrada por el genocidio de 1976-1983 fue la que a través de personas de bien, de soldados interesados por el bien de la patria y de sus trabajadores, sus fuerzas vivas, iniciaron un proceso épico, de desarrollo de Justicia Social y con altos valores espirituales. Un desarrollo integral de la nacionalidad, sin caer en el materialismo hedonista del liberalismo, ni en la destrucción violenta de los valores primigenios de la Nación por parte de marxistas.  Como dijo el General, “no existen Instituciones buenas con hombres malos, ni Instituciones malas con hombres buenos”. Es decir, que está en la responsabilidad de los hombres que dirigen las instituciones gloriosas de la Nación el utilizarlas bien; en cumplir los objetivos específicos por lo cual fueron creadas. Por eso, 1976 fue la barbarie de una dirigencia militar apátrida, que cometió el error de destruir la legalidad y legitimidad del Gobierno de Isabel Perón, y radicalizó la violencia hasta el paroxismo, con odios viscerales que generaron crímenes aberrantes hasta para las mentes más perversas.

Ahora bien. La Revolución del 43 cometió también un golpe de estado. ¿Cuál es entonces la diferencia cualitativa que puede distinguirse más allá del método? Al decir de Perón, la fuerza ha de usarse siempre en razón de Justicia, nunca en contra de ella. Esa Revolución tuvo algunas características, que las encontramos en el libro “El pueblo quiere saber de que se trata” reeditado por Editorial Freeland, en 1973 .  Las Fuerzas Armadas, especialmente el Ejército hace el golpe de Estado con la idea de realizar una revolución. La Revolución es un método político por el cual, se reemplaza un elenco político por otro. Pero, ¿Cuáles son las revoluciones políticamente exitosas? Las que reencausan a las instituciones a sus objetivos específicos, y crear otras, que garanticen 3 cosas: La Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.  Y el rasgo central: debe tener un apoyo popular, no pasivo, sino activo. La Comunidad entera organizada a través de federaciones o corporaciones, debe participar (o sea formar parte) de esa transformación, a fin de que la los objetivos de la revolución puedan mantenerse en el tiempo.

A continuación les dejamos las características principales, de este momento trascendental en la historia argentina, apreciar la belleza espiritual del la unión de las Fuerzas Armadas y el Pueblo, trabajando juntos hacia la consecución de los fines vitales de la Nación.

  • Ejército, síntesis del pueblo
    El Ejército,  es conformado por argentinos de todos lados del país, representando a sus provincias, formando parte de la institución encargada de defender a la patria toda. Por eso las FFAA son las maás representativas del pueblo, es “el pueblo mismo”.
  • El ejército salió de los cuarteles con un profundo sentimiento social.
  • Se termina la época en que los políticos ponían al Ejército frente al pueblo. “Hoy el ejército y el pueblo marchan en una misma dirección y por el mismo camino: u no habrá fuerza capaz de hacerle cambiar de marcha”.  Según Perón el pueblo y el Ejército unidos son absolutamente invencibles, ante cualquier fuerza. Pero esa fuerza que se logra por la unidad, debe siempre imponerse en razón de justicia, nunca en contra de ella.
  • La organización interna del Ejército está concebida con un auténtico sentido organicosocial y es una cátedra ejemplar de disciplina, de camaradería, de patriotismo, de jerarquía y de respeto. Allí no existen postergaciones injustificadas ni ascensos inmerecidos. El mismo criterio de organización será trasladado al pueblo, en base a un sentimiento de lealtad y philia.
  • Sentido Social de la Revolución. Se remarca para infundir en las masas obreras ese sentido, sin la cual, la revolución hubiese sido un movimiento más sin trascendencia. “Esta Revolución que se inició el 4 de Junio, aspira que los trabajadores de la patria, la masa que se sacrifica en la elaboración de la grandeza nacional, tome su bandera y la lleve adelante, porque ninguna revolución puede triunfar, sin el apoyo real y sincero del pueblo”.
  • En un discurso dado en la Federación Médica Argentina, Perón aclara el problema ideológico de época, mientras se lo acusa en los medios de comunicación y sectores de la clase política de nazi. El comenta que lejos de las extrañas ideologías (el liberalismo, el comunismo, o el fascismo) la humanidad está evolucionando hacia nuevas formas de organización, a través de un espíritu de socialización de la vida política. Con ese sentido se hizo la revolución del 4 de junio.
  • Para Perón el Ejército, que en 1943 se responsabilizó de la cosa pública, lo hizo en una circunstancia especial. Las FFAA fueron la fuerza moderadora de los Estados en aquella época, cuando se hicieron custodia de la Nación en un momento en que no había quién asegurase todos los aspectos de la justicia en el país.   Fue el ejército el que se hizo cargo de llevar la revolución adelante, dado que el Coronel Perón no recomienda mezclar al pueblo en la ejecución de la revolución. Esto es por el peligro de caer indefectiblemente en una guerra civil destructora de valores. Pero la última etapa de la revolución, que es su consolidación institucional, es allí donde los obreros y el pueblo todo debe tomar esas banderas. Sin esta última etapa, ninguna revolución triunfa. O adelantando la intervención del pueblo, fracasa desde el inicio.
  • La revolución del 4 de junio no es una revolución más. Perón afirma que en el país ha habido otras revoluciones que fracasaron. Esto es porque no cumplieron las fases revolucionarias, porque no acoplaron al pueblo concientizado. “Cuando se produce una revolución, los fenómenos que siguen son, normalmente, los siguientes: la revolución se come a sus propios hijos. Al poco tiempo, la revolución que ha sido hecha por los idealistas, queda copada y dirigida por los aprovechados (…) y al poco tiempo, el movimiento sigue un camino y el gobierno otro”  “Nadie puede sentirse dueño de la revolución, porque sobre las revoluciones no se tienen derechos de propiedad. Ellas son un acto del país y por el país; del pueblo y por el pueblo. Y desgraciadamente la revolución que no cumpla con esta sentencia, es porque está condenada fatalmente al más absoluto insuceso”
  • Los tres títulos de Perón: Desde los balcones de la Casa de gobierno el 8 de julio de 1944 Perón les dice a los obreros: Solo ostento tres títulos que me enorgullecen: el de ser soldado, el de ser considerado el primer trabajador argentino, y el de ser un patriota.
    Soldado: El Coronel advierte que ese título se lo ganó gracias a los 35 años de servicios honradamente prestados a la Nación y que han de servir para cumplir las finalidades fijadas por el Ejército de la Patria, “que no sabe de egoismos ni de claudicaciones mezquinas”.
    Trabajador:  Es una mención dada por la masa, que lo mueve a seguir con la defensa de la clase obrera en base a una justicia superior a todas las demás, para buscar el bienestar de la patria consiguiendo el bienestar de las masas.
    Patriota: (o ciudadano) Ese título se lo debe a la Providencia, que lo guía hacia el engrandecimiento material y moral de la patria, y lo dispone a dar la vida por ella si fuera necesario.
  • La revolución del 4 de junio es considerada por el Coronel como el episodio heroico de un pueblo viril, un acontecimiento cuya trascendencia ya sobrepasa las fronteras continentales. “Nuestra Revolución que es la vuestra, comienza entonces mucho mas allá de la ascensión al poder, que no puede ser la meta, sino el punto de partida de toda acción revolucionaria”.
  • Perón afirma que en 1810 fuimos libres políticamente. Eso fue gracias a la acción de un patriciado de estirpe criolla, con la conciencia de fomentar la nacionalidad. Pero con el correr del tiempo, el patriciado perdió esa visión de la cosa pública, dejando a su descendencia estancias, palacios y el manejo de lo público. Ese patriciado entonces de devino en oligarquía. Con el tiempo, la nación fue entregada a un verdadero coloniaje. Esa generación de patricios y políticos fue la que dejó de lado a los hombres que pudieron haber desarrollado una mentalidad nacional, para reencausar el rumbo del país hacia su completa liberación. “anulaban a los hombres que eran los únicos que podían haber desarrollado su mentalidad y adquirido el derecho que toda democracia bien organizada da a sus hijos: de tomar el manejo de la cosa pública cuando se es más capaz que otros (…) en ese sentido es que la Revolución desea volver al país su verdadero sentido institucional. Que sea él manejado por los hombres más capaces, no por los fariseos más audaces.”-.
  • Otro de los objetivos de la revolución fue la recuperación de todos los valores, y las fuerzas que deben estar unidas.”El que sea o se sienta argentino, no puede estar ausente de esta restauración”
  • La unión del Ejército y el Pueblo (el trabajo+el capital) se entiende como una fuerza que no podrá ser destruida ni por elementos disociatorios internos, ni externos. “A las fuerzas internas las arrollaremos y a las fuerzas externas que pudieran amenazar nuestro porvenir, podríamos enseñarles un día que cuando los argentinos no son suficientemente fuertes, son valientes y nobles como para morir en las pruebas épicas, si fuera necesario” .
  • La principal tarea restaurativa esta dirigida al hombre, antes que cualquier institución. Hay que reencausarlo en las cosas buenas, dado que “restituida la Nación desde el punto de vista humano y social, los demás problemas solo serán cuestión de tiempo y buena voluntad” De esta manera, habrá instituciones buenas.
  • Perón entiende al Estado como una máquina dentro de la Nación, y esta última, ha de reconstituirse rica, poderosa y grande, para mantener un Estado perfecto en su honradez y en la sinceridad de procedimientos.
  • Emblemas de la Revolución: Dios, la Patria y la Justicia Social.
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