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Argentina

El pasado lunes 7 de julio, la presidente Cristina Fernández dio un discurso en la cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas. Quizás -como quien se quema con leche, ve una vaca y llora- se pensaba en un discurso acostumbrado a escuchar, especialmente cuando el auditorio tiene uniforme. Reverberaciones de errores del pasado, de violentos enfrentamientos, como un gatito que se lame las heridas.

Pero muchos fuimos sorprendidos por algunos conceptos de Cristina.

Por un lado, la promesa de no hablar más de aquella dictadura del 76, dado que “es tarea de la justicia” valorar aquellos años, y me atrevo a decir, tarea de la historia el hacer el juicio final. Esta promesa, justificada por la necesidad de empezar a plantear soluciones a distintos escenarios a futuro, es una grata medida.

La política es, principalmente, una herramienta del futuro. No como un oráculo, sino porque políticamente el presente nunca es suficiente, y siempre se requiere plantearse medidas a mediano y a largo plazo, para llegar de la mejor manera para enfrentar los problemas del mañana. Por supuesto que esto no siempre fue así. En realidad las técnicas surgidas desde mediados de siglo 19 –principalmente en la producción de bienes- llevaron a los empresarios a plantearse inversiones a largo plazo, y a por ejemplo, no escatimar gastos al momento de financiar alguna travesía de conquista en Africa subsahariana. ¿Usted piensa que el liberalismo trajo alegría y paz al mundo, cansado de actitudes medievales? No, en realidad no fue así.

Es por esto, que una comunidad que se propone subsistir – o que no tiene tendencias suicidas- se plantea escenarios futuros, para no yacer sorpresivamente.

¿Qué fue lo que planteó Cristina Fernández?

1-Una suba de los sueldos de los suboficiales en un 19 por ciento;
2-Civilización del reglamento militar interno;
3-Modificación administrativo-organizacional en el Ministerio de Defensa;
4-Cambio de paradigmas en la política de defensa.

En cuanto a lo primero, es una gran satifacción que además de repartir culpas, se distribuya la riqueza también a los suboficiales; hombres que libremente han elegido la carrera de las armas. La más nobles de las actividades humanas, por la entrega abnegada que se requiere, porque el destino existencial de la comunidad está en las últimas instancias –cuando comienzan a hablar los cañones y se acalla la diplomacia- en esos hombres y mujeres.

El segundo punto es, a priori, polémico. Especialmente porque todavía no se han dado a conocer las modificaciones del Código de Justicia Militar. Respecto a este código transcribiré algunas consideraciones de Matias Bailone, de su trabajo “El Código de Justicia Militar en la Argentina: Crónica de una muerte anunciada” que analiza el actual proyecto de reforma y lo compara con la CJM.

1. El autor afirma la necesidad de una reforma del código, debido a que este fue confeccionado bajo la ley 14.029 del 9 de julio de 1951, por el entonces interventor de las FFAA Oscar Ricardo Sacheri. Hoy, debería regir un nuevo código bajo la realidad de nuevos escenarios bélicos y de unas FFAA que dependen de un Estado de Derecho.

2. En la región se ensayan dos tipos de reformas a la Justicia Militar: o se la ordinariza, eliminando todo fuero especial y competencia exclusiva (lo que se pretende con el actual Proyecto del Poder Ejecutivo), o se perfecciona y se le otorgan garantías a un proceso penal militar que sigue siendo de fuero exclusivo, pero ahora adecuado a la Convención Americana de Derechos Humanos y las normativas constitucionales.

3. El Sistema Interamericano de DDHH ha dejado bien claro que lo que se le obliga a los Estados miembros es a otorgar un proceso (de fuero exclusivo o no) que respete todas las garantías procesales de los estándares regionales, y que el fuero militar nunca juzgue civiles

4. ¿Por qué en la Argentina, entonces, se busca lisa y llanamente la eliminación del CJM y ordinarizar los delitos militares? Porque se llegó a la conclusión que el caudal de causas que llegan a la Justicia Militar por año es tan escaso que no justifica el mantenimiento de un fuero propio, simplemente por eso. Y además hay una decisión de política criminal muy clara, de comenzar a tratar a nuestros soldados, a nuestras fuerzas armadas, como miembros plenos de la comunidad nacional. Nuestros soldados – como recientemente remarcó Santiago Kovadloff- son ciudadanos uniformados, y aunque parezca extraño tener que remarcarlo, en la Argentina tenían más derechos los prisioneros de guerra que los soldados argentinos en tiempo de paz.

5. Afirmar que el soldado argentino tiene los mismo derechos que cualquier otro ser humano, y derogar el último bastión donde la pena de muerte tenía consagración normativa, es una urgencia de la democracia y del Estado de Derecho
6. Los artículos 96 y 97 del CJM restringen la elección de un abogado defensor, lo que constituye un agravio en sí mismo, y una grave violación de las garantías personales

7. Es de gran acierto la regulación sobre la materia disciplina militar que se propone, con una clara normativa sobre cuáles son las faltas y las sanciones aplicables conforme la gravedad de la alta, y el procedimiento de aplicación con garantías para el afectado.

8. Pero finalmente quiero señalar que frente a los compromisos que el Estado Argentino había asumido ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en los casos Correa Belisle y Argüelles, de impulsar la reforma INTEGRAL del sistema de administración de justicia penal en el ámbito castrense, no se podía hacer otra cosa que lo que se hizo: se creó una Comisión de Trabajo donde los propios militares, junto a los expertos en derecho militar y derecho penal militar.

Sinceramente, cualquier realización para el bienestar de nuestros soldados, lo saludo con alegría. El problema de la reforma sería imbuir de un pensamiento sindico-legal a los soldados. Lo que reafirmo, es que los soldados deben ser conducidos con justicia, porque solo a través de ella se logra conformar un hombre íntegro. Es decir, tanto los premios como los castigos, hacen al hombre. Nos reconfortan las felicitaciones, nos alientan a seguir adelante. Los castigos, nos indican el camino correcto de acción. La pérdida de este sistema, tienen ejemplos en la vida civil, de decadencia absoluta. Donde –como dice un gran amigo mío- la ley se ha transformado en una opinión.

Esperemos que los expertos a los que alude Bailone, sepan construir un CJM integral, pero que no pierda el espíritu que debe tener un código de estos: constituir hombres para la GUERRA.

En tercer lugar, la reforma administrativa, tiene que ver –según lo ha dicho la presidente- especialmente con la eficiencia en el uso de los recursos de las tres fuerzas. Una medida pertinente, es la centralización de las compras, entendiendo estas como una reforma dirigida a conseguir mejores precios en el mercado. Pero aquí debo hacer una aclaración. Más alla de la eficacia de esta medida –es decir, el procedimiento debería tender a un mejor uso de los recursos- todavía existe en el ámbito de compras sobrefacturaciones absurdas, que rondan casi el 100 por ciento del valor real de los insumos. Seguramente, se diría que eso ocurre en toda la Administración pública. Es muy cierto. Pero las FFAA deben ser una institución de ejemplo, de honradez administrativa. Más cuando se mantiene con un magro presupuesto.

El cuarto tema, se refiere a los cambios en los paradigmas de defensa. Este es quizás el punto más importante dicho por la presidente. También sorpresivo, porque es lo más acertado que ha dicho desde su asunción. Quizás fueron las circunstancias, y presiones de Brasil, las que redundaron en las consideraciones de Cristina.

Hubieron algunos hechos internacionales que me llamaron la atención, y que puedan tener que ver con lo que planteó Cristina:

  • Chávez les pide a las FARC que dejen las armas. (pacificación terriorial)
  • Lula sale a responder fuertemente a líderes europeos, que pretenden hacer de la Amazonia un “patrimonio de la humanidad”
  • Aumento constante de los precios de los alimentos en el mundo.

Según lo ha planteado, las próximas guerras serán por recursos naturales, y en especial por los alimenticios y energéticos. Esto es algo que se viene mencionando hace tiempo por los estudios estratégicos de nuestro Ejército y de la Secretaría de Inteligencia Del Estado. Este escenario, requiere de un nuevo marco de Defensa.
Por un lado, entender el fenómeno desde lo regional. Afirmar la necesidad de integración regional de las FFAA de Sudamérica. La integración es importante, porque nuestros soldados deben pisar y conocer todo el territorio sudamericano, dado que este será el teatro de operaciones en un futuro.

Cristina se refirió a la importancia de la industria militar, en este nuevo paradigma. La reactivación del astillero Domeq García para el mantenimiento de nuestra flota es un gran paso, pero falta más:

  • Reactivar fuertemente la TAMSE, para la repotenciación de los TAM y empezar a diseñar y construir el TAP –Tanque Argentino Pesado-
  • Retomar la Fábrica de Aviones de Córdoba, para la fabricación de los Pampa Serie II –la versión de ataque- previniendo la desactivación de los Pucará. Además para el diseño de interceptores y cazabombarderos propios.
  • Reactivar el complejo de Falda del Carmen, donde se construyó el vector Cóndor. Esto es realmente necesario, dada la impronta de la industria misilística, para el diseño de un sistema regional de defensa a base de cinturones de misiles.

Integrar a un plan de industrialización para la modernización de las FFAA a los países del MERCOSUR – con Brasil como el gran socio- sería un buen camino para que en un plazo de 30 años la región este en condiciones de hacer la guerra con ÉXITO.

Ahora bien. ¿Pensar en la guerra es caer en la paranoia? No. ¿Es desdibujar el rol de la diplomacia? Dos veces No.

Cristina se ha referido también a que la guerra no es estrictamente un fenómeno militar. Se refirió a la guerra en las comunicaciones, la guerra de la informática, la guerra económica. Esencialmente, como diría Perón, es la guerra un “fenómeno social inevitable”.

Para responder a las preguntas de arriba, la diplomacia para ser efectiva debe apoyarse en algún tipo de fuerza.(1) Suiza, se apoya en su fuerza económica. Los otros, en lo militar. Un país que ha entendido bien esto es Inglaterra. Más allá de tener la mejor diplomacia del mundo –por su larga experiencia- siempre supo que lo que no se consigue por diplomacia, se consigue por la guerra.

Tener una OTAN sudamericana, le daría un fuerte espaldarazo a nuestra diplomacia para conseguir objetivos políticos comunes. Por una sencilla razón. Cuando los dos oponentes son militarmente poderosos, la PEOR de las elecciones –para los dos- es la guerra. Como en la teoría de los juegos en el sector empresarial, dos estados o supraestados potentes, deben siempre negociar. Pero así también, puede que el objetivo político del otro sea lisa y llanamente su supervivencia. Por eso hay que estar bien preparado.
Como la guerra juega en todos lados, me animo a esbozar algunas consideraciones para dar unidad de empuje a los objetivos políticos de nuestra región:

Unidad Monetaria: Sabido es el imperio del dinero, y de su increíble poder. Sabidas son las crisis económicas financieras, y de los capitales golondrinas. Sabida es la dependencia del dólar de nuestras naciones. Por eso creo necesaria la creación de una moneda común, para tener soberanía de emisión monetaria.
Unidad Defensiva: Encaminar esfuerzos para unificar las FFAA de Sudamérica, con los paradigmas antes descriptos.
Unidad Comunicacional: La red Internet ha sido de gran importancia en el avance empresarial, en la comunicación de nuevos métodos. Pero a su vez se trasformó en un objetivo de ataque. Conformar una IntraNET sudamericana, para la protección de nuestros nodos informáticos de posibles ataques sería una buena solución.
Unidad Económica y Política: profundizar las negociaciones del MERCOSUR con las otras uniones aduaneras, y países socios, con una visión similar a la de la UE. Con un aliciente. Sudamérica tiene dos grandes lenguas perfectamente compatibles –el español y el portugués- y además, comparten la religión cristiana. Idioma y Religión, dos factores culturales realmente esenciales.

Queda mucho por decir, discutir y debatir. Pero el horizonte es básicamente lo que la Patrística Latinoamericana nos ha pedido desde el inicio de nuestras naciones.

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1- Perón decía que hay dos tipos de países: Los satisfechos y los insatesifechos. Los primeros, como todo lo tienen, suelen inclinarse al pacifismo. Los segundos, saben que la probabilidad de entrar en un conflicto es posible, porque lo que no consiguen por la paz, lo harán por la guerra. Su objetivo político, muchas veces, es su subsistencia comunitaria.

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