Cultura

Como a principios del siglo XIII, donde el movimiento aleluyático del papa Gregorio IX rastreaba en la realidad signos del Fin de los Tiempos; Hugo Wast se propone lo mismo allá por 1941. Sus dos novelas en una “Juana Tabor” y “666”, narran las consecuencias del enfriamiento de la fe y que derivarán en el reinado del Anticristo acercándose al año 2000. En la obra hay 3 voces principales: La descripción en 3era persona del autor, la del frai Plácido y la del hereje frai Simón.

Conceptos centrales de la Obra:


• Uso de las profesías de San Malaquías

A pesar que la obra se centra no solo en la visión apocalíptica del mundo, sino en el terror a la reforma eclesial, Wast usa para su obra las denominaciones de los papas que profetizó el Arzobispo Católico Malaquías de Irlanda, una obra que no ha sido confirmada aún por la Iglesia Católica como dogma.


Primeramente aparece el papa Pio XII (Pastor Angelicus) quién es el mismo en la novela y muere a los 116 años –debido a los avances tecnológicos que alargaron la vida humana.  Le seguirá entonces el (Pastor et Nauta) o Pastor y navegante “Puesto que no quedaban muchos años hasta el 2000, en que algunos piensan reinará el Anticristo, era de imaginar que los seis papas últimos desaparecerían poco después de consagrados. (…) A Flor Florum le sucedería el anunciado así: De Medietate Lunæ (De la media luna), en cuya época se alzaría un antipapa, origen del gran cisma pronóstico seguro del fin del mundo. Tal vez el lema significaría el apogeo del nuevo imperio de la Media Luna.(…) Los cardenales lograrían reunirse en Jerusalén, y tras laboriosísimo cónclave, elegirían al penúltimo de los pa¬pas, probablemente un judío convertido cuyo lema en la profecía es De Gloria Olivæ (Del esplendor del olivo)-Sería el actual papa-, en cuyo tiempo se consumaría la conversión de Israel. La alusión al olivo, símbolo bíblico del pueblo hebreo, robustece la idea de que este papa será de estirpe judía. Estarán ya sonando las campanas del año 2000. (…) El Anticristo, señor del mundo entero, verá de pronto una colosal rebelión de naciones en los tiempos del último papa, llamado por San Malaquías Petrus Romanus, o sea Pedro II”

  • Reformas Eclesiales

La obra de Wast muestra la preocupación del autor por una reforma de la Iglesia. En un diálogo entre frai Simón –que se encontraba en Roma esperando que lo nombrasen Papa- y el monseñor Bergman; este le manifiesta cuales deben ser las reformas para alcanzar la Iglesia Universal: 1° Abolición del celibato de los clérigos; 2° Supresión de las órdenes religiosas y de todos los votos; 3° Elección de los obispos por el clero y los fieles, y del papa por los cardenales y los obispos; 4° Uso del esperanto en vez del latín. Democratizada así la jerarquía católica, la Iglesia será del pueblo y para el pueblo. No más la Iglesia del papa romano, sino la Iglesia del Dios universal.
Crítica: Uno de los más perversos antipapas que hayan afligido a la Iglesia fue cierto Pierleoni, hombre de raza judía, y de gran fortuna, que, a la muerte de Honorio II, en 1130, fue electo por dos cardenales, con el apoyo del populacho romano. Adoptó el nombre de Anacleto II, y se llamaba a sí mismo “el papa del pueblo”.

  • Es una obra profética

1) Iglesia Institución vs Iglesia Sierva del Mundo: La caracterización de los dos personajes centrales -Fray Plácido de la Virgen y Fray Simón de Samaria- se correlacionan con las dos posiciones actuales intraeclesial a raíz del Concilio Vaticano II, que comienza a partir de 1964 : los llamados “preconciliares”, apegados a la doctrina clásica de la Iglesia Institución y los “post-conciliares”, quienes promueven el último modelo eclesial de la Iglesia Sierva del Mundo. Fray Plácido de la Virgen, en un diálogo con Fray Simón le comenta los dos pilares fundamentales del sacerdocio:” Para mí esos dos pilares son el rezo litúrgico y la devoción al papa, o con otras palabras, la oración disciplinada y la infalible humildad” . Plácido de esta manera, se inclina por una posición pre-conciliar. Por su parte, el joven Fray Simón de Samaria, se empieza a inclinar por una absoluta reforma. Así escribía en su diario personal: ““La Iglesia Romana no puede formarse y regenerarse por algunos movimientos superficiales; es necesario que sea removida y turbada hasta lo profundo. Yo soy quien está llamado a comenzar la obra.” ” me siento como Daniel, hombre de deseos: ¡vir desideriorum es tú! Tengo la conciencia de que llevo conmigo todas las energías de una nueva creencia. Mi misión es reconciliar al siglo con la religión en el terreno dogmático, político y social. Me siento sacerdote hasta la médula de los huesos; pero he recibido del Señor un secreto divino: la Iglesia de hoy no es sino el germen de la Iglesia del porvenir, que tendrá tres círculos: en el primero cabrán católicos y protestantes; en el segundo, judíos y musulmanes; en el tercero, idólatras, paganos y aun ateos… Comenzaré yo solo, en mí mismo, el perfecto Reino de Dios… Soy el primogénito de una nueva alianza” .

2) Propaganda Maltusiana: Wast vislumbra para fines del siglo XX que la población iba a estar perdiendo alrededor de 10 millones de habitantes por año, debido a una propaganda maltusiana, propiciando el miedo al hijo, “que complica la vida y absorbe los recursos que sus padres hubieran podidito destinar a sus placeres”

Visión política

• Crítica a Voltaire (Francisco María de Arouet)

El dramaturgo francés aparece 3 veces en la novela. Son en 3 visiones que tiene Fray Plácido de la Virgen. En la primera, el galo le advierte los signos que empiezan a aparecer ya en 1978 sobre el fin de los tiempos. La segunda es para avisarle al Fraile sobre el nacimiento del Anticristo y la tercera, a fin de anunciarle la Parusía. Voltaire aparece quizás como el gran culpable intelectual del alejamiento del hombre de Dios en la edad moderna. “Narra nuestro autor el diálogo terrible entre fray Plácido y Voltaire, que es como una voz que anuncia lo que está por venir, a la vez que confiesa su obstinación en el mal: “yo cogí la sentencia, gime Voltaire, que Él no quería firmar, y yo fui mi propio juez” pues “ninguna condenación lleva la firma del Cordero(J.T., 26).”

En su tercera aparición en la novela, después del derrame de las 4 copas apocalípticas, Voltaire le dice a Plácido: He desnudado en mis obras con tanta impudicia a los seres humanos, que hoy mi castigo es sufrir horrorosamente el pudor que enseñé a despreciar… ¿Podrías calcular los millones y millones de lectores que han tenido; los millones y millones de blasfemias que han suscitado; los millones de almas que por ellas perdieron la fe y se han condenado? Yo soy prisionero de mis libros y de las almas que he arrojado al infierno.

  • La Argentina y Sudamérica

La Argentina Iba a ser un país acosado por sus vecinos desde lo territorial. Wast imagina a Chile como un pequeño reino gobernado por la mano dura de un reay aliado al Imperio de Brasil, el que se ha apoderado de la Banda Oriental y del Paraguay. “En el norte de América del Sur existía la Gran Colombia, formada por Panamá, Colombia, Venezuela y Ecuador; y en el Pacifico, el imperio de los Incas, constituido por Perú y Bolivia.”
La cultural argentina se había vuelto para entonces “sindiosista”, pero aceptaba la orden católica de los gregorianos, especulando con su próxima desaparición.

Uno de los motivos de una visita del Dr. Padilla a Plácido, es su inquietud respecto al reino de Chile, donde se levantaban voces reclamando el resto de la patagonia argentina.(Para Wast cerca del siglo XX Chile ya tenía salida al atlántico, ejerciendo soberanía en Tierra del Fuego)

1) Pais agropecuario y centralizado
En el desarrollo del capítulo primero de 666, Wast describe a la Argentina agropecuaria. Había dos grandes empresas que acaparaban las cosechas. Una era de Hilda Kohen de Silberman –la presidenta de la nación- y la otra de los hermanos Tres Rosas, que en realidad eran 8 hermanos distribuidos especialmente en los países exportadores. Buenos Aires era la ciudad más libre y feliz de la tierra.
2) Positivismo legal
Wast afirma en su novela que cerca del siglo XX ”La Argentina era uno de los pocos países libres del mundo; es decir, allí todo se regía por leyes que sancionaban los representantes del pueblo. Por horrorosa que fuese una injusticia, no había modo de corregirla mientras no se dictase una ley” .

3) Problemática social
Debido a el esquivo de una ley detrabajo sancionada por el congreso, los comerciantes –en su mayoría judíos- negreaban a las costureras, que eran mujeres que trabajaban desde la casa, día y noche, no inscriptas en ningun gremio. “La donna e fatta per parire, había dicho rudamente Mussolini hacía setenta años; es decir: la mujer está hecha para el hogar, no para la industria, ni para el comercio, ni para la política. Mas para que eso no fuera una palabra arrogante y vacía, era necesario que la sociedad asegurase al jefe de familia salario suficiente, a fin de que no necesitara del jornal suplementario de su mujer” Wast dice que los paises que lograron esta misión de la mujer, fueron los que se independizaron de la usura del oro, funestas doctrinas de la economía clásica.” Allí todo trabajo útil obtenía de la sociedad una retribución, o sea un salario proporcionado a su importancia y a las necesidades del que trabajaba”.

4)Las facciones en Argentina


Judíos: de los que sólo habían quedado tres millones. Todavía eran fuertes por las secretas organizaciones de sus kahales y sus inagotables recursos financieros.

Existían en el país tres partidos enemigos a muerte: los anarcomarxistas, los judíos y los nacionalistas

Anarcomarxistas: en su mayoría inmigrantes venidos de otras naciones atraídos por la suprema perfección de las leyes argentinas, que no hacían diferencias entre un criollo y un extranjero. El inmigrante llegado ayer hoy podía ser elegido presidente de la Nación. El único privilegio reservado a los argentinos de nacimiento era el honor de hacerse matar en defensa de la patria. A los anarcomarxistas les horrorizaba la guerra. ¡Oh, el crimen de la guerra! Pero sólo cuando la guerra era en defensa de la Nación y se hacía por jefes disciplinados, que fusilaban sin asco a los desertores y a los pistoleros. En cuanto a la guerra civil que obstruía los servicios públicos, volaba los mejores edificios, saqueaba los bancos, abría las cárceles soltando a ladrones y asesinos, incendiaba, violaba y mataba, ésa les parecía sacrosanta: era la justicia del pueblo.

Los nacionalistas: que habían vivido ocultos preparándose para las grandes batallas de la patria y de Dios. No eran muchos en comparación con los otros. No más de doscientos mil nombres estaban anotados en sus sigilosos registros. Ya no se trataba de ganar elecciones, único terreno donde el mayor número, cualquiera que sea la calidad, significa todo el derecho y la razón. Para los nacionalistas mil túnicas valían menos que una espada, y mil votos menos que una túnica. Una espada, pues, valía para ellos más que un millón de votos.

5) Votos y derecho a mandar

Los pueblos no pueden ser gobernados sino por personas cuyo derecho a mandar se funde en alguna superioridad indiscutible. No bien empieza a discutirse por qué gobierna aquél y no éste, se descuaja el fundamento de la obediencia. Y cuando la única razón del gobierno de aquél es la mayoría, a cada instante se lo puede poner en discusión, porque las mayorías son la cosa más inestable del mundo, y ese hombre pudo tenerla ayer y puede haberla perdido hoy.

toda autoridad en la mayoría es asentar sobre arena el pesadísimo edificio del orden social, que necesita cimientos de piedra. Un solo voto que se pase de aquella acera a ésta otra, manda al diablo la autoridad que en él se fundaba.

Endosar el hecho consumado. Esto es un plebiscito, la firma del pueblo sobre la espalda de un dictador

6) Derecho Divino del poder

Se han declamado infinitas sandeces contra el derecho divino de los reyes, o sea la doctrina católica de que la autoridad del que gobierna no viene del pueblo sino de Dios.

Aun suponiendo que esta doctrina fuese falsa, sería una de las más sagaces invenciones del ingenio. Su antiquísimo autor habría penetrado mejor que los modernísimos sociólogos la psicología del pueblo, y comprendido que a la autoridad del que manda hay que darle un fundamento estable y natural y no esa pobre contabilidad del sufragio universal, o sea el voto de una mayoría —la mitad más uno— que a cada minuto cambia.

7) O por herencia o por el genio

A un rey que reina porque es hijo de reyes y heredero de la corona no le pueden discutir sus títulos ni siquiera sus hermanos, porque él es el primogénito, y en todo caso nunca serán muchos los que se sientan con derecho a discutírselo.

Y también a un jefe que manda porque se impuso a causa de su genio (César, Tamerlán, Mahoma, Napoleón) tampoco lo pueden discutir sino sus iguales, y éstos no han de ser muchos.

El mundo no puede ser gobernado sino por hombres a quienes la naturaleza haya hecho superiores; por el nacimiento, que son los príncipes hereditarios, o por el genio o el valor, que son los caudillos. El gran caudillo, que no debe su autoridad al comité, es siempre un hombre superior; sanea el ambiente y libra al pueblo de los infinitos caciques de barrio cuyas pequeñas tiranías mortifican más que las complicadas inconstitucionalidades de un rey absoluto

8)Dictadura Vs Anarquía

La tiranía de mil, que es la orgía demagógica, es mil veces peor que la tiranía de uno. La anarquía oprime a los individuos y da rienda suelta a la muchedumbre. La dictadura enfrena a la muchedumbre y da libertad al individuo. Cuando la tiranía del populacho se prolonga sobreviene tal desbarajuste que el pueblo, el verdadero pueblo, ansía un libertador, el hombre enérgico capaz de cortar las cien cabezas de aquella hidra monstruosa

• Militarismo

En el diálogo del capítulo VII de Juana Tabor entre Greco, Plácido y Padilla; este último aparece indignado por una manifestación del pueblo a favor de la disolución de la gendarmería patagónica por parte de la presidenta misia Hilda:
“Padilla—Eso quiere decir que no ha sentido la manifestación de la plaza Stalin. Medio millón de hombres, dicen.
Plácido —¿Y qué querían? ¿Qué pedían?
—Se habían congregado para echarle flores a nuestra presidenta, misia Hilda, porque ha disuelto los últimos restos del ejército de línea que nos quedaban: la gendarmería de la Patagonia.
—¿Y eso lo aplaude el pueblo? ¿Qué puede importarle?
—Directamente, nada. Pero el pueblo, mejor dicho los politiqueros que lo agitan, tienen instintiva aversión a todo lo militar, porque un gobernante apoyado en unas cuantas divisiones no se deja manejar.
—¡Comprendo! ¿Y por qué le preocupa a usted la disolución del ejército?
—Porque tenemos vecinos fuertes, que codician desde hace siglos algunas de nuestras provincias, y pueden aprovechar la ocasión al ver indefensas nuestras fronteras.”

Después de las 5 primeras plagas representadas en las 5 copas que se vierten en la tierra, todo parecía apaciguarse. “Las catástrofes de Chile habían hecho olvidar a su rey lo que en un discurso llamó “las aspiraciones naturales de su pueblo” . Harta labor tenía ahora con restaurar las ruinas de las ciudades aniquiladas por los terremotos. Del otro lado de los Andes se felicitaron de aquel olvido, que se imaginaron sería perpetuo; la vigilancia en las fronteras se adormeció y pareció ridículo hablar de guerras en Sudamérica, el venturoso continente de la eterna paz. Las fábricas que producían cañones fueron transformadas en estudios cinematográficos o gigantescas salas de diversiones populares”

1) Organización silenciosa del nacionalismo, en medio de la decadencia
A punto de caer el gobierno de la presidenta Hilda, se presentan en la casa de gobierno dos militares: el general Falucho Cabral y el almirante Rosendo Zía.

2) La quinta columna:
El Ejército argentino, que se pulió como una espada en los primeros cincuenta años del siglo, con sólido cuadro de oficiales bien educados por los institutos de guerra, había llegado a ser, gracias a la diabólica conjuración de la prensa, del cinematógrafo y de la radio, un objeto de antipatía y de repugnancia para el pueblo, que razonaba de la siguiente manera: “La República Argentina no tiene cuestiones internacionales pues sus fronteras están bien demarcadas. Siendo así, no necesita gastar cientos de millones en mantener quinientos mil parásitos ”.Estas palabras habían sido pronunciadas por el que años antes era presidente, don Juan Perez, quién profesaba que todo su pueblo iba a ser su ejército. Con eso, como explica Wast se cerraron los cuarteles y se abrieron las logias.
En medio de la rebelión anarcomarxista y la presencia del Gral. Cabral y el Alte. Zía, se comienzan a ver en varias avenidas de Buenos Aires grandes filas de hombres vestidos con camisa celeste, birrete negro de cuartel y sables rojos, como el de San Martín. Treinta años hacia que no flameaba en Buenos Aires una bandera argentina. El solo guardar un trapo con aquellos colores execrados por los marxistas equivalía a un crimen que el Gobierno consideraba de lesa humanidad. “Esto es lo que durante la guerra civil española se llamó la quinta columna. Estos son los patriotas que han vivido organizándose a ocultas del Gobierno, alentados por dos amores sublimes: la religión y la patria, y esperando la señal de su jefe para alzarse en armas. ¡Hoy he dado la señal!”

3) Espíritu de argentinos
En el diálogo entre los militares y la presidenta Hilda en medio de una rebelión anarcomarxista y una invasión chilena a la patagonia, el Almirante Zía le explica a la presidenta: “No tenemos ejército —prosiguió— y lo peor es que no tenemos espíritu, no ya de guerreros, pero ni siquiera de argentinos. Se ha insuflado en el pueblo una vocación politiquera y antimilitarista. Se pasan los años debatiendo minucias, como les ocurría a los bizantinos del siglo XV, que discutían de gramática y de teología en los momentos en que Mahoma II estaba socavando las murallas de Constantinopla y metiendo su escuadra en el Bósforo”

4) Enemigos Interiores
Cuando la caballería de la quinta columna acabó con la movilización anarcomarxista que quería tomar la casa de gobierno, el Gral. Cabral lanzó este comunicado:” La Nación estaba harta de los enemigos interiores y los ha barrido con escoba de hierro. Ahora debemos enfrentarnos con el enemigo exterior que ha invadido la Patagonia. Todos los argentinos serán llamados a las armas ¡Dios salve a la Patria!”
La magnífica Escuela de Aviación de Córdoba, donde a mediados del siglo se construían los mejores aviones de guerra, se había convertido en una colosal Escuela de Danzas y de Arte Escénico

• Economía

Wast imagina que las esposas de los 40 primeros ministros de los paises más adelantados, se refugiaron en una isla del archipiélago de las Carolinas, “la isla de los ladrones” a fin de crear una moneda internacional en reemplazo del oro. Esa moneda pasó a llamarse “marx”.
La Coronación de Ciro Dan –futuro anticristo- se da en el piso 144 del Banco Internacional de Compensaciones; “el más alto edificio de Roma y el banco mayor del mundo, clearing de todas las monedas y regulador del tráfico internacional” .

1) Clases sociales: “Es oportuno advertir que a pesar de las infinitas revoluciones hechas para terminar con las clases sociales, las gentes en las cercanías del año 2000 seguían agrupándose en clases conforme a sus gustos, a sus envidias, a sus costumbres. Especialmente la envidia, a la cual se le diera en tiempos de Marx el nombre científico de lucha de clases, era más que nunca el motor principal de las almas” .
2) Salida del Oro y división del trabajo:
En los paises que se independizaron del oro, “Se consideraba trabajo tanto el partir piedras en las canteras como sembrar trigo, escribir poesías, pronunciar sermones, curar enfermos, enseñar a los niños. Publicábanse listas valuando tales y cuales tareas según las razones y las circunstancias, y nunca se halló sin salario ningún trabajador, ni se dio el caso de que alguien produjese mercaderías que después no tenían comprador o adoptase una profesión u oficio y no encontrase luego dónde emplearse Todo producto se negociaba en los almacenes del Gobierno, contra certificados que servían de moneda, pero no podían acapararse mucho tiempo, pues cada año perdían un décimo de su valor”.

Se lograban así dos fines:

I.-Intensidad en la producción del país, porque el productor estaba seguro de vender su mercadería. Esto acrecentaba la prosperidad de la nación.

II.-Un mejor standard de vida, pues quien producía vendía lo producido y tenía prisa en gastar sus bonos, para no sufrir la merma anual de su valor.
Pero lamentablemente Wast aclara que esto no ocurrió en la Argentina, “ que se mantenía fiel a los principios del liberalismo económico y donde reinaba lo que se llama libertad de comercio, que es el derecho de los más ricos para estrujar y sacar el jugo a los más pobres”.

3) Monopolio
Zacarías Blumen-abuelo de Hilda- inaugura en 1940 la primer tienda “las mil puertas verdes”, diciendo que estas han de multiplicarse por todo el país. “Nunca jamás el abuelo se equivocó en sus vaticinios. Alos cincuenta años, en efecto, Las Mil Puertas Verdes cubrían todo el país. En la Capital Federal tenían 400 sucursales y 600 entre las otras ciudades. Su prosperidad se asentaba en dos malditos pilares: I.-La ruina de centenares de comerciantes de larga y honrada tradición, que sucumbieron balo el pulpo de mil brazos. II.-La explotación inicua del trabajo de aquellas 200.000 esclavas blancas, más aherrojadas con sus máquinas de coser que un presidiario con su grillete”

• Revolución

El reemplazo del comunismo por el sindiosismo, hace pensar a Wast que “el verdadero fondo de toda gran revolución es una pasión religiosa”.
En su relato como 3ra persona, mientras Argentina era sacudida por la revolución que quería vengar el suicidio de las costureras, Wast afirma que a diferencia de las revoluciones pasadas –donde las víctimas eran los frailes, sacerdotes o monjas, pero ahora:
“Buscadlos detrás de los mostradores, en todos los comercios que son suyos y junto a las cajas de hierro de todos los bancos, que también le pertenecen…” Y el pueblo, que ama la síntesis, no aguardó el fin de la perorata y lo interrumpió clamando: “¡Los judíos!” No era un gobierno el que organizaba la persecución, sino una masa irresponsable, delirante y perversa, que repetía y agrandaba los nefandos capítulos de la historia de España en los años apocalípticos de 1936 a 1938. ¡Qué leyes ni qué decretos antisemitas a la manera nazi! ¡Cuánto hubieran dado las víctimas de 1995 porque todo se resolviera con romper algunos escaparates o cobrarles algunos miles de millones o acorralarlos en algún campo de concentración! ¡Bah! Eso que huele a papelería y burocracia al pueblo le repugna. Él es más expeditivo, cuando no lo atajan con una buena fila de bayonetas o de ametralladoras. ; los empaparon de petróleo según la práctica de los milicianos madrileños, y los quemaron vivos: “¡Hija de Babilonia, condenada a la ruina, feliz el que te devuelva el mal que nos has hecho! ¡Feliz el que se apodere de tus niños y los destroce contra la piedra!” (Salmo 137).

Derechos de los hombres

Wast imagina a una Rusia (futura Satania) capitalista que en 1965 sufre una revolución sindiosista. Pero poco a poco dice “la humanidad fue saliendo de aquel lagar apocalíptico, donde los caballos se hundieron en sangre hasta las bridas; la Providencia suscitó para cada nación un jefe, casi siempre un soldado joven —los viejos, decían, sólo pueden ser médicos o sacerdotes—, y ese hombre restauró las jerarquías, abolió las libertades de lujo, a fin de que los hombres pudiesen gozar de los derechos esenciales: derecho de no ser asesinado, derecho de trabajar sin ser esclavo de los sindicatos, derecho de ser padre de sus hijos, derecho de ser hijo de Dios”
Por otro lado, Wast afirma en su obra que Naboth Dan “sabía bien que el hombre es religioso por naturaleza, entonces en vez de enseñar el materialismo, directamente impuso una nueva religión: el satanismo”.

1) Igualdad
El peor estreptococo en las venas de un pueblo es la doctrina de la igualdad. En la naturaleza no hay dos seres iguales. La naturaleza está dominada por un instinto aristocrático que tiende a la selección de los más aptos y al dominio de los inferiores por los superiores. Cuando impera la doctrina de que todos somos iguales, cualquier desigualdad engendra el sentimiento diabólico de la envidia. No envidiamos al que posee o al que manda siendo superior a nosotros, sino al que posee o manda siendo nuestro igual

¿Pueblo en acción= masa=populacho?

Miles de costureras se suicidan en masa, a modo de protesta. Es entonces cuando el pueblo sale en busca de un edificio donde guardaban a los ricachones congelados, esperando despertar para seguir disfrutando su fortuna.” Y el populacho —que es la fiera más cruel que existe cuando se embriaga en un furor colectivo— para cada grito tuvo un sarcasmo, y cuando de lo alto de la pira se desmoronó algún ataúd y el inquilino llamado a la vida en forma tan brutal quiso escapar, mil brazos se apoderaron de él, y con largas pértigas volvieron a arrojarlo a aquella hoguera”

“Poner armas en manos del pueblo es necedad peor que confiar un revólver a un niño. Este vacila artes de usarlo, ignora y teme. Aquél cree saberlo todo, descuenta la impunidad y con la primera sangre se emborracha. Como en la España de 1936 el mísero gobierno de Azaña disgregó el Ejército y se entregó a los milicianos, en la Argentina los politiqueros eliminaron a los oficiales de carrera, corrompieron a los soldados y armaron el brazo irresponsable de las poblaciones”

Interpretaciones políticas del Apocalipsis.

“vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata” “Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos”. Frente a estos personajes apocalípticos, hay un diálogo entre frai Plácido, Ernesto Padilla y el Dr. Ángel Greco, en el que se irán interpretando. Para fines del siglo XX Wast imagina la reunión del Sacro Imperio Romano Germánico –Italia y Alemania- bajo el mando del hijo de un kaiser, llamado Otón. En ese diálogo, Plácido explicará que la mujer vestida de púrpura es Roma, y que la bestia roja, es un imperio, el Imperio Romano Germánico.

Frai Plácido —(…)esa mujer es una gran ciudad que tiene señorío sobre los reyes de la tierra, y las siete cabezas de la bestia en que cabalga son siete montes sobre los que ella está sentada.
Angel Greco —Roma, en efecto, es la ciudad de las siete colinas.
Frai Plácido —Hay otros motivos que me hacen interpretar así esta profecía. En uno de sus pasajes dice: “La bestia que has visto fue y no es; y saldrá del abismo y vendrá a perecer”, con lo que el profeta alude a un imperio que desapareció totalmente como ocurrió con el romano; y se levantó de nuevo y otra vez perecerá.” “Pero es verdad que los ingenuos políticos que se enternecían ante la bondad natural del pueblo y lo creían fácil de gobernar por la persuasión, sin la policía, perecieron cada vez que aplicaron su dogma de fe”

Los siete Reyes

“son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.” En la primer aparición del espíritu de Voltaire, hay un diálogo entre Plácido y el francés, donde este le explica quienes son aquellos “siete reyes” que de alguna manera influyeron en los hombres y van preparando la aparición del Anticristo:” Está en el Apocalipsis,y tú lo sabes. Son siete reyes, que lo han sido, materialmente o moralmente, por la influencia que ejercieron entre los hombres. Cinco de ellos pasaron ya: Nerón, Mahoma, Lutero; el cuarto fui yo, y el quinto Lenín ”, y el escritor agrega que el sexto Rey será el emperador del neo Sacro Imperio Romano Germánico (Otón V en la novela) que preparará el advenimiento del último rey, el Anticristo.
Otra interpretación hace Plácido en un diálogo con Padilla en que le dice que esos siete reyes “pueden ser siete personajes o siete doctrinas. Cinco de ellos pasaron y fueron quizás Arrio, Mahoma, Lutero, Voltaire y Lenín. Uno existe y otro vendrá”. El que existe será el otro sacerdote, Simón de Samaría, que envuelto en los deseos de hacer una reforma profunda para la “iglesia del porvenir” terminará relacionándose con el Anticristo.

Una de las siete cabezas de la bestia, el Imperio Musulmán.
Dice el capítulo 13 del Apocalipsis:” 1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. 2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. 3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia”. En el diálogo exegético entre Greco, Padilla y Plácido, el frai interpreta que la cabeza herida de muerte de la bestia, es el Imperio Musulmán, dado que luego de su apogeo del siglo XV, queda herida de muerte en la guerra de 1914, pero subsiste. Wast imagina que ese imperio se reconstruirá para fines del siglo XX:” El haber fomentado el panislamismo se nos muestra ahora como la más terrible equivocación de los hombres en la historia. Hoy forman una sola nación enemiga de Cristo veinte naciones, desde los montes Atlas hasta el golfo de Tonkín: Marruecos, Libia, Egipto, Arabia, Persia, Irak, Afganistán y casi toda la India; cien grados de latitud con 700 millones de hombres que perseguirán a Cristo hasta la muerte, soberbios y sin contrición”

Las 4 bestias de Daniel:


“Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. 4 La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. 5 Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. 6 Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. 7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos” . Respecto a esta visión profética, el personaje de Frai Plácido tiene la misma visión pero identifica a aquellas 4 bestias con los últimos 4 imperios existentes antes del fin del mundo, a saber: “la primera bestia figuraba a la masonería, sembrada en el seno de muchas naciones y aliado secreto del oso de satána (Rusia), que devoraba tres costillas; éstas eran Escandinavia, Turquía y la India. El poderoso leopardo no podía ser sino Inglaterra, y sus cuatro alas y cuatro cabezas, el símbolo de sus aliados y dominios. En cuanto a la bestia sin parecido con ninguna y armada de diez cuernos, discurrió que fuese el judaísmo, que es como un Estado dentro del organismo de muchas naciones, a todas las cuales rige y domina secretamente”
Pero posteriormente se lo encuentra a Voltaire, quien le dice que esas 4 bestias no son naciones, sino doctrinas que al fin de los tiempos se aliarán para combartir a Cristo: el Judaísmo, Islamismo, Paganismo y Racionalismo.

• Hispánidad escatológica

En un diálogo entre Padilla, Greco y frai Plácido, Padilla le pide al sacerdote que la conversación se haga en castellano –no el esperanto el idioma de los infieles de fines de siglo- porque según él, el castellano ha de ser la lengua que hablará Jesucristo.
” —¿Por qué no ha de ser el latín, que es la lengua de la Iglesia? —objetaba fray Plácido.
—Porque el español tiene el raro privilegio de ser la única entre las grandes lenguas del mundo que no haya sido hablada por ningún insigne heresiarca o enemigo de la Iglesia. El latín lo hablaron Nerón y Juliano; el griego, Arrio; el árabe, Mahoma; el inglés, Enrique VIII; el francés, Voltaire; el italiano, Garibaldi; el alemán, Lutero; el ruso, Lenín”, explica Padilla..

• Críticas al anarcomarxismo
A fines del siglo XX reinaba en Rusia el sindiosismo, ateismo militante que Stalin difundió en el mundo mediante la revolución.

1) “Hará cesar las misas y ordenará la adoración de su imagen… Voy a leer textualmente, siguiendo en esto la famosa versión del padre Scio: “Quitará el sacrificio perpetuo y pondrá la abominación para desolación… No tendrá respeto al Dios de sus padres y será codiciador de mujeres; no se cuidará de ningún dios, porque se levantará contra todas las cosas. Más honrará al dios Maozim (dios de la guerra)… y repartirá las tierras gratuitamente.
Plácido—Curiosa profecía, de la que ya hemos visto ejemplos: toda revolución anticristiana ha anunciado el reparto de las tierras de los ricos entre el pueblo.”

2) Anarcomarxistas y la guerra
Los anarcomarxistas no tenían más Dios que “la soberanía del pueblo”, ni más templos que los comités. Allí adoraban su extravagante deidad, es decir, adorábanse ellos mismos, pues por soberanía del pueblo no entendían otra cosa que la voluntad de su propio partido, y allí se refugiaron a deliberar cómo sabotearían la movilización y a maldecir “el crimen de la guerra”, título de un libro argentino que los gobiernos reimprimían y desparramaban como una biblia.

Críticas al judaísmo
1) Idiomática mundial: en 1978, el mundo iba a estar dominado por un solo idioma, el esperanto, creado por el lingüista judío Zamenhof. Ese idioma se iba a adoptar por todas las naciones en el mundo. Ese idioma, iba a ser hablado por el Anticristo, con el fin de congregar a la mayor cantidad de personas.
2) Naboth Dan, el sacerdote que recluta niños católicos en la guerra civil española para convertirlos al satanismo, es descendiente de “Dan Santana”, rico mercader israelita que prestó dinero a Fernando el Católico para la conquista de Granada.
3) En medio de la crisis de las costureras, los oradores en los comités y clubes empezaron a buscar a los responsables de tan desgraciada ocasión. Nada más proximo a los judíos:
-La Comunidad Judía- “Barrida de casi todas las naciones de Europa, había hallado un espléndido refugio en la República Argentina, tierra de libertad. En setenta años de paz prosperaron y se multiplicaron grandemente. Además de los enormes negocios de banca, hacia fines del siglo les pertenecían los pequeños negocios de almacenes, farmacias, panaderías, roperías, cigarrerías; todo lo que está en inmediato contacto con las clases populares; también eran suyos los vastos falansterios que habían reemplazado a los antiguos conventillos, las inmensas casas de departamentos en que se apiñaban las familias de mediana posición, y todos los teatros y cinematógrafos. Ellos finalmente eran los únicos que especulaban sobre las cosechas y las carnes argentinas, y fijaban en las pizarras de la Bolsa el precio a que los productores debían venderles sus productos. Un día, como el rey David en el apogeo de su gloria, quisieron averiguar el número de los circuncisos y de sus mujeres, y se censaron y tuvieron la satisfacción de saber que eran cinco millones sobre una población de treinta. Aunque casi todos habían nacido en el país, ni ellos sentíanse argentinos ni el pueblo los consideraba tales. Fieles a su estirpe, estaban orgullosos de pertenecer a la nación escogida y predestinada a dominar sobre las otras”.

Crítica a una Iglesia Argentina laxa

En ese instante se presentó monseñor Fochito, el patriarca constitucional de la Argentina, revestido de las resplandecientes vestiduras purpúreas que él había inventado para su uso y que el Gobierno había impuesto por ley. Sobre la cabeza arrogante, a pesar de sus ochenta inviernos, asentábase la cuádruple tiara de los patriarcas argentinos, prodigioso artefacto de oro que tenía una corona más que la del papa. Cada corona era de distintas piedras, y según la original liturgia de la Iglesia Argen¬tina, simbolizaba una de las cuatro virtudes fundamentales de sus jefes; la primera, de topacios, por la fe; la segunda, de esmeraldas, por la esperanza; la tercera, de rubíes, por la caridad; la cuarta, de esplendorosos brillantes, por la virtud magna de los ciudadanos: la democracia.
¡Fe, esperanza, caridad y democracia!

Crítica a la modernidad


En el capítulo 9 de Juana Tabor, hay un diálogo dialéctico entre el frai Simón –quién ya se hallaba enamorado de Juana Tabor, la Jezabel del fin de los tiempos- y frai Plácido, ferviente defensor de la Iglesia Institución, quién empieza a desconfiar de la rigidez de la fe de Simón. En dicho diálogo Plácido explica la cronología de hechos que han derivado en el fin de los tiempos: “No es la Iglesia la que tiene que reformarse si quiere vivir; es la sociedad del siglo XX que se muere de un mal que los sabios llaman lucha de clases y que los teólogos llaman envidia: propter invidiam diaboli… Los primeros siglos del cristianismo fueron piadosos, pero tuvieron la enfermedad de la Herejía. La Edad Media fue valiente y tuvo la de la Ambición. La Edad Moderna fue egoísta y se enfermó de Envidia. Nuestra sociedad es hija de mala madre: la Revolución Francesa, que pretendió enseñar al mundo los derechos del hombre y no se acordó de enseñarle antes sus deberes”

1) Derecho Internacional
Ante la inminente invasión chilena a la patagonia argentina, se dá en el capítulo 3ero de 666 un diálogo entre la presidenta Hilda y los militares, general Falucho Cabral y almirante Rosendo Zía. En el se puede ver la dialéctica de una presidenta amante de paz ingenua y de unos militares, que prefieren ver lo político desde la realidad empírica; sin ternuras modernosas. Ante el avance de tropas chilenas, la ministra de defensa Aspasia Pérez, la presidenta y los militares, hartos de tanto idealismo:

—¡No puedo creer, no puedo creer! —repitió obstinada la ministra— ¿Acaso Chile no pertenece también a la Sociedad de las Naciones?
—Que ya no existe, señora.
—¡Ah, es verdad! ¿Acaso no está obligado a comparecer ante el supremo y pacífico Tribunal de La Haya…?
—Que tampoco existe, señora.
—¡Mujer! —exclamó irritada misia Hilda—. ¡Qué atrasada estás de noticias!
—¡Es verdad! —dijo resignadamente la ministra—. Como quiera que sea, yo no puedo creer que en plena paz un país ligado a nosotros por la historia y por tratados…

Señora, la historia no ataja a ningún conquistador ni los tratados son eternos. A los cien años de los Pactos de Mayo, que celebró el general Roca con Chile, los chilenos se han hecho más fuertes que nosotros, tienen un ejército bien organizado y nosotros no tenemos nada. Cuando los artilleros toman la palabra, señora ministra —replicóle el almirante Zía— los diplomáticos enmudecen…

Críticas a la modernidad tecnológica
Desde la lectura del capítulo 7 de Juana Tabor, se puede observar diversas críticas a la modernidad tecnológica. Principalmente porque será a través de ella, que el Anticristo hará “falsos milagros”. Por ejemplo, a finales de la novela, un desarrollo tecnológico que permitirá hacer volar a Ciro Dan, hará que lo aclamen.

¿Hibris?


Haciendo un paralelo con la historia de Loyson y Emilie Butterfield, Plácido de alguna manera adivierte a Simón sobre el peligro que representa Juana Tabor, a quién Simón la tiene como una protestante que quiere convertirse en católica. Plácido le recuerda a Simón que un día Emilie “que es norteamericana, le regala un algodón que fue mojado en la sangre de Abraham Lincoln, asesinado; y él, celebrando misa al día siguiente, en el augusto momento de la consagración —da horror y náuseas contarlo— empapa ese algodón en la preciosísima Sangre de Cristo, “para unir”, dice textualmente, “la sangre del Hijo de Dios con la sangre de ese otro mártir doblemente excomulgado, por protestante y por masón”. A todo esto va creciendo la obsesión de todos los que caminan hacia la apostasía: la pretensión de reformar la Iglesia “Sí, reverendo padre. Ella pareció convertirse, fue bautizada por él, se confesó con él, comulgó de manos de él; pero influyó tanto sobre él, lo inflamó de tal orgullo, que lo hizo rebelarse contra el papa y lo arrastró fuera del convento. Ella murió protestante y él murió renegando de la Iglesia Romana, de la que fue sacerdote y a la que pretendió gobernar y reformar.Apostasías ¿Cuál fue la primera? ¿La del orgullo o la de la carne? Yo creo que en Loyson fue la del orgullo: lo marearon sus triunfos de orador, la popularidad inmensa de sus sermones en Notre Dame de París. Se creyó un apóstol y pretendió dirigir la Iglesia y reformarla” .

• Adoración a la época medieval
Cuando Otón V llegó a la Ciudad Santa para presenciar la elección de un nuevo papa, la descripción del autor exclama: “Los frescos murales nos recuerdan escenas grandiosas de la historia de la Iglesia: Pepino y Carlomagno presentando al papa sus donativos; Pedro de Aragón ofreciendo su reino a Inocencio III; el emperador Enrique IV recibiendo la absolución de Gregorio VII, en Canossa; y Federico Barbarroja reconciliándose con Alejandro III, en la plaza de San Marcos, de Venecia. Más allá, Gregorio XI, el postrer papa de Aviñón, volviendo a Roma, y en el último fresco, la batalla de Lepanto, en la que España salvó al mundo de la invasión musulmana. ¡Qué pensamientos nobles, qué sentimientos de su inmensa responsabilidad no llenarán el corazón y la mente de aquellos hombres, principales actores en la estupenda historia de la Iglesia”

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