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Imagen¿Ha habido en la Argentina un verdadero antisemitismo? Y de ser así, ¿Cuáles son sus causas? ¿Cuáles son los sectores que intervienen? A decir verdad, el nacionalismo católico siempre ha sido un movimiento pequeño, en comparación a otras expresiones políticas, como el radicalismo o incluso el peronismo, con un fuerte basamento popular cuantitativo y cualitativo.

Para resumir, no hay una idea antisemita en Meinvielle.” ¿Será menester advertir que estas lecciones, que tocan al vivo un problema candente, no están de suyo destinadas a justificar la acción semita ni la antisemita? Por esto ruego no se quiera ver animosidad en todo cuanto diga; sobre todo que nada podré decir de inicuo, de perverso y de pérfido más espantoso que lo que este pueblo perpetró ya, dando muerte al Hijo de Dios”. No al menos como se conoce vulgarmente al antisemitismo, esto es, una idea planteada en pos de la destrucción y/o aniquilamiento de la raza. Lo que subyace en la obra del padre, es una explicación teológica respecto a las diferencias existentes entre la cosmovisión católico-occidental y la semita. Por otro lado se marca una diferencia entre quienes por cuestiones teológicas y haciendo uso de la exégesis bíblica entiende esas diferencias con los judíos como parte de un Plan Salvífico divino y los que plantean una posición de exterminio fuera de las explicaciones teológicas.

 

Dialéctica problema-misterio del judío

Desde el inicio se plantea la existencia de UN problema judío, “fundamental como la historia misma”. El problema judío solo puede explicarse completamente desde la teología, no desde la política, ni la economía ni la sociología. “El pueblo judío es un pueblo sagrado, elegido por Dios de entre todos los pueblos para cumplir la misión salvífica de la humanidad, cual es la de traernos en su carne al Redentor, Y este pueblo se ha hecho, en parte, infiel a su vocaci6n, y por ello cumple en la humanidad la misión sagrada y diabólica de corromper y dominar a todos los pueblos.” Esto quiere decir que el problema judío no tiene una CAUSA política, sino que la causa de este problema-para el hombre mismo- está en el plan de Dios. La causa y el problema son teológicos. Causa y problema, por supuesto, con consecuencias para la historia del hombre.

Pero muchas veces los problemas humanos, son en realidad misterios teológicos. Como el problema de la fe de los ateos, tiene que ver en gran parte por no entender el misterio de la economía del plan salvífico. Entonces, el problema judío –que se plantea en la historia de los hombres- tiene que ver con un “misterio del judío en la historia”, que es explicado interpretando la Carta de San Pablo –judío convertido- a los Romanos, en sus capítulos 9,10, y 11. “¿Quién puede ocuparse del judío sin un sentimiento de admiración o de desprecio, o de ambos a la vez? Pueblo que un día nos trajo a Cristo, pueblo que le rechazó, pueblo que se infiltra en medio de otros pueblos, no para convivir con ellos, sino para devorar insensiblemente su substancia; pueblo siempre dominado, pero pueblo lleno siempre de un deseo insolente de dominación”.

 

Belleza Medieval

Los pueblos gentiles si quieren ser libres y grandes, no tiene más que adherirse a la Iglesia, no tienen otra grandeza en la libertad que la grandeza incomparable de las naciones cristianas de la Edad Media, que forjó los santos y los héroes, que levantó las catedrales, que educó al pueblo en la contemplación de los santos, que le dio el sentido de la belleza en el canto gregoriano y en los frescos del Angélico y del Giotto, que sublimó su inteligencia con la Suma Teológica del doctor Angélico.

¿Qué tienen que hacer ahora? Tienen que echar a rodar por el mundo de los cristianos ideas de rebelión que rompan esa armadura de Sociedad Medioeval, tan fuertemente consolidada, y sobre todo terminar con estos dos puntales de la Sociedad cristiana: el altar y el trono; el Papa y el Rey. Para ello, utilizarán tres palabras mágicas; Igualdad, Fraternidad, Libertad.

La lucha trágica de la guerra civil española es la mejor demostración de ello. El judaísmo, con su cuartel en Moscú, había corrompido a las masas españolas y había sobornado a unos viles y cobardes gobernantes. Quería terminar su obra sumiendo a la nación hispana en una ruinosa esclavitud más vil que la de la Rusia soviética. Pero surgen los héroes de la España del Cid y de los Reyes Católicos, resueltos a libertar al pueblo español de esta afrentosa tiranía, y entonces el judaísmo universal difunde por todos los ámbitos del orbe que un puñado de facciosos conspira contra el poder constituido y contra el pueblo español

La Cruz y la Espada: A fin de luchar contra el judaísmo, Meinvielle en el epílogo del libro acude a una solución gloriosamente medieval. En la Bula dogmática Unam Sanctam. el gran Pontífice de los derechos de la Iglesia, Bonifacio VIII, ha visto en estas dos espadas los dos poderes, el espiritual y el temporal, que deben estar al servicio de la Iglesia.

Una y otra espada deben flamear en defensa de la Verdad y para restaurar la justicia en contra de las acechanzas solapadas de la iniquidad. Y es propio de todo varón, vir, empuñar la espada, cuando fuere menester, para salir a la defensa de los Derechos conculcados de Dios y de la Iglesia.

Las Sagradas Escrituras hacen el elogio (Libro primero de los Macabeos, cap. IV) de Judas Macabeo, quien revistiese cual gigante la coraza, ciñóse sus armas para combatir y protegía con su espada todo el campamento.

La época de las Cruzadas llena las páginas más gloriosas de la Iglesia. Y la figura de Santa Juana de Arco no es una decoración en las iglesias católicas, sino que es un símbolo y ejemplo  que invita a todo cristiano a pelear con denuedo para que la iniquidad no esclavice a los hijos, de la Luz.

La espada es la única arma eficaz, con eficacia a corto plazo, que puede vencer las acechanzas judías. Porque la espada, lo militar, está dentro de lo heroico del hombre, del vir, del varón. Está conectado por vínculos metafísicos con los valores espirituales del hombre. Es algo  sencialmente opuesto a lo carnal. Si los judíos antes de Cristo fueron héroes capaces de esgrimir la espada como los hermanos Macabeos, después de Cristo, cuando se carnalizaron, se hicieron cobardes como todos los cristianos idiotizados porel liberalismo y por las lacras democráticas

La Edad Media es mística y guerrera como toda grandeza espiritual. La espada está al servicio de la Cruz. La caridad cristiana, que nos manda procurar eficazmente, el bien de Dios, el bien de la Iglesia, el bien de los pueblos cristianos, nos manda por lo mismo empuñar la espada para defender eficazmente estos bienes cuando no haya otro modo de asegurarlos.

Si por sentimentalismo o por cobardía nos resistimos a pelear con denuedo, tendremos que vivir esclavos de una minoría rabiosa de judíos que después de habemos vilipendiado en lo más sagrado nos sujetará a la tiranía del deshonor. Medio único, doloroso pero indispensable. Como lo es e1 uso del bisturí para cortar la gangrena que inficiona.

Dominios del judío en el mundo moderno:

Según Meinvielle, son los judíos los que “dominan a nuestros gobiernos como los acreedores a sus deudores. Y esta dominación se hace sentir en la política internacional de los pueblos, en la política interna de los partidos, en la orientación económica de los países; esta dominación se hace sentir en los ministerios de Instrucción Pública, en los planes de enseñanza, en la formación de los maestros, en la mentalidad de los universitarios; el dominio judío se ejerce sobre la banca y sobre los consorcios financieros, y todo el complicado mecanismo del oro, de las divisas, de los pagos”. Pero no solamente ese dominio afecta al universo económico-financiero, sino que además se esparce en el fomento disolvente de la religión católica, de la Patria, de los Hogares; “son ellos los más apasionados agentes del socialismo y comunismo; son ellos los más poderosos capitalistas de cuanto dáncing y cabaret infecta la ciudad”.

  • Y he aquí que la historia nos dice (Werner Sombart hace la comprobación) que la decantada grandeza del capitalismo inglés y norteamericano no es más que una creación judaica. Grandeza carnal incomparable, pero que es el trabajo de millones de cristianos en beneficio de un puñado de judíos.
  • La raíz de este exclusivismo del pueblo judío, se encuentra en la acción de los Rabinos. Según el libro citado por Meinville del autor frances Bernard Lazare “L’ Antisemitisme”. “Los rabinos, dice (ed. 1934, pág. 57 del tomo I), habían separado a Israel de la comunidad de los pueblos; le habían hecho un solitario salvaje, rebelde a toda ley, hostil a toda fraternidad, cerrado a toda idea bella, noble y generosa; le habían hecho una nación miserable y pequeña, agriado por el aislamiento, embrutecida por una educación estrecha, desmoralizada y corrompida por un injustificable orgullo”.
  • La Usura: La usura es el gran instrumento para ejercer esta apropiación. El préstamo a interés es un robo, como enseñaron siempre las Sagradas Escrituras y la Iglesia. Por esto los judíos tenían severamente prohibido prestarse a interés entre ellos.[1] Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella

El Profeta Isaías ha anatematizado con palabras de fuego la inclinación judaica a la avaricia, y un judío moderno, Bernard Lazare, en su conocido libro L’Antisémitisme, reconoce que el amor al oro se ha exagerado al punto de llegar a ser para esta raza el único motor de sus acciones. “¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. 22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. 23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.”[2]

La Usura en la historia

Meinville acude a la historia para citar ejemplos que representen la avaricia de los judíos y su preferencia por las operaciones financieras. Citando a Jansen[3], comenta que los judíos acaparaban antes de la Reforma, no solo el comercio, sino también los prestamos, llegando a ser verdaderos banqueros de la época. “En el año 1338 el Emperador Luis de Baviera concede a los burgueses de Francfort, a fin de que protejan a los judíos de la ciudad y velen por su seguridad con mejor corazón, un privilegio especial, gracias al cual podrán obtener empréstitos de los judíos al 32 1/2 % al año, mientras que con los extranjeros están autorizados a prestar hasta el 43 por ciento. El Consejo de Maguncia contrajo un empréstito de 1.000 florines y les permitió reclamar el 52 por ciento. En Ratisbona, Augsburgo, Viena y otras partes, el interés legal subía frecuentemente hasta el 86 por ciento. (…) Los judíos saquean y despellejan al pobre hombre, dice el coplero Erasmo de Erbach (1487). La cosa llega a ser verdaderamente intolerable; ¡que Dios tenga piedad de nosotros! Los judíos usureros se instalan ahora en lugar fijo en las ciudades más pequeñas; cuando adelantan 5 florines, toman prendas que representan 6 veces el valor del dinero prestado

  • La Coartada Iluminista[4]: tanto el Renacimiento como la Reforma Protestante, el Enciclopedismo pedantesco del siglo XVIII, la Revolución Francesa, el Capitalismo, la contaminación de los pueblos con el Liberalismo y el Socialismo, el Comunismo, la Revolución Soviética, han sido en gran parte fraguados por los judíos y han servido ciertamente de beneficio a los judíos en detrimento de los pueblos cristianos (…)Y mi tesis es que, dentro de las posibilidades de actuación, los judíos son causa primera y principal (digamos el cerebro que piensa y la mano que dirige, en expresión de Mons. Jouin) de los principales hechos anticristianos que se van jalonando desde el Renacimiento hasta el Comunismo.
  1. Orden de los Templarios, extinguida por Felipe el Hermoso y Clemente V, eran reductos de conspiración contra la Iglesia y los Estados cristianos, manejados hábilmente por la satánica mano judaica.
  2. Según Ludwig Keller, en los siglos XV y XVI, las Compañías de los siglos XVII y XVIII corno la “Truelle” de Florencia, las sociedades filarmónicas como el “Apollon” de Londres, fueron humanistas y han conservado, por tanto, desde el comienzo el carácter judío y pagano del Renacimiento.
  3. Se sabe también que en la Inglaterra del siglo XVII los puritanos rodeaban a los judíos de un culto casi fanático y que los “Levellers”[5], Niveladores, que se decían judíos, exigían la promulgación de una ley que hiciese del Thora de los judíos el código inglés.
  4. Una fórmula de tres palabras va a enloquecer al mundo: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad! Y así los turbulentos y agriados por el espíritu de rebelión, con el cerebro delirando concepciones e ideas de transformación mundial, apañados por aristócratas no menos ambiciosos, se reunirán en “logias secretas” de la Francmasonería.
  5. El judío Isaac Wise nos da la respuesta en “The Israelite” del 3 Y 17 de agosto de 1855: La Masonería dice es una institución judía, cuya historia, reglamentos, deberes, consignas y explicaciones son judías desde el comienzo al fin, con excepción de alguna regla secundaria y algunas palabras en el juramento
  6. El 27 de septiembre de 1791 los judíos quedan completamente emancipados a la faz del mundo. Y con los judíos emancipados queda asimismo el orden social cristiano destruido bajo el pretexto mentiroso de los Derechos del Hombre.

  • Las 3 etapas del dominio judío
  1. Con el Capitalismo, el judío se apropia de las riquezas de todos los pueblos.
  2. Con el Liberalismo y el Socialismo los judíos, dueños de las riquezas del mundo, envenenan a todos los pueblos, pervirtiendo su inteligencia y corrompiendo su corazón.
  3. Con el Comunismo los judíos exterminan a sus opositores y sujetan a los cristianos a un yugo de esclavos imposible de romper

Con el Capitalismo:

 

“ No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés. 20 Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.[6]  Sabido es que el sector judío, siendo relativamente pequeño en comparación del sector de gentiles que se dedica a la creación de riquezas, maneja sobre todo el poder financiero que se ejerce a través de los bancos.  Los judíos, en cambio, ni cultivan, ni inventan, ni producen, y son los dueños de todo. Siempre se los ve prendidos al oro; siempre manipulan dos mil papeles que se llamarán letras de cambio, cheques, pagarés, acciones, obligaciones, títulos, cuyos secretos sólo ellos conocen.

El Espíritu Santo dice en el Eccl. 10, 19, que al dinero obedecen todas las cosas, y los judíos, después de haber creado una economía que está toda ella en función del dinero, del acrecentamiento y multiplicaci6n del dinero como último fin, han sabido quedarse con el dinero. Y así se han quedado con todo, incluso con los gobiernos. Porque como éstos siempre necesitan dinero, siempre son sumisos clientes de los judíos.

Con el Liberalismo y el Socialismo

Que el socialismo sea judaico no sólo se demuestra porque sus prohombres fueran judíos, tales como Marx,  Engels, Lasalle, Kurt Eisner, Bela Kun, Trotsky, León Blum, sino, sobre todo, como hace notar el judío Alfredo Nossig (Integrales Judentum, El Judaísmo integral), porque

el socialismo y el mosaísmo no sólo no se oponen, sino que, por el contrario, entre las ideas fundamentales de ambas doctrinas hay una conformidad sorprendente.

El movimiento socialista moderno dice es en su mayor parte obra de los judíos; los judíos fueron los que imprimieron en él la marca de su cerebro; igualmente fueron judíos los que tuvieron parte preponderante en la dirección de las primeras repúblicas socialistas. Sin embargo, los socialistas judíos dirigentes estaban, en su inmensa mayoría, alejados del judaísmo; y a pesar de eso, el papel que desempeñaron no depende de ellos, porque obraba en ellos de una manera inconsciente el principio eugenético del mosaísmo, y la raza del antiguo pueblo apostólico vivía en su cerebro y en su temperamento social.

Pero, diréis. ¿cómo es posible que el judío forje el socialismo y el capitalismo, dos fuerzas que se contradicen y se eliminan? Muy sencillo. Porque estas dos creaciones están forjadas para los cristianos, ad unum christianorum. El capitalismo, para robarles lo que tienen: el socialismo, para envenenar a los que no tienen, y así establecer la lucha de clases. Las gentes, el público, se han judaizado; los ricos con el liberalismo, los pobres con el socialismo. Todos piensan, odian, aman y danzan a lo judaico. Todos se sienten libres, es cierto. Libres para ser manejados como títeres por el astuto poder de los hijos de Israel.

El Comunismo

Está comprobado quién es el que ha proporcionado, al menos como agente directo, el oro que ha favorecido, fraguado y financiado la Revolución Soviética en Rusia: Jacobo Schiff, jefe de la fabulosa Banca Kuhn, Loeb and Cº, fallecido en octubre de 1920.

Por vez primera en el número 1, del 23 de septiembre de 1919, en el diario “A Moscú”, editado en RostowsobreelDon. Dice así: I. En febrero de 1916 se supo por primera vez que se tramaba una revolución en Rusia; se descubrió que las personas y casas infrascritas estaban comprometidas en esta obra de destrucción:

Jacobo Schiff, judío.

Kuhn, Loeb and Cº, casa judía.

Dirección:

Jacobo Schiff, judío

Félix Warburg, judío

Otto Kahn, judío

Mortimer Schiff, judío

Jerónimo H. Hanauer, judío.

Gugenheim, judío.

Mar Breintung, judío.

Y el comunismo señala como el término, el acabamiento de la emancipación de los judíos y el triunfo del judaísmo, en palabras de una revista judía (Vu, abril 1932) porque ha sido realizado por los judíos, y más que esto, porque el comunismo es el sometimiento efectivo de una multitud de cristianos a la minoría judía.

El hecho cierto es que las sangrientas convulsiones operadas en Rusia, Hungría y Baviera, y después en España, tienen todos los caracteres de una tragedia tramada y ejecutada por los judíos, con hombres tan sombríos como Lenin, Trotsky, Bela Kun y Janos Kadar.

La finalidad de la dominación: El imperio universal judaico. ¿Y junto con el comunismo qué otra cosa quieren los judíos? El imperio universal de su raza sobre los pueblos amansados, con Jerusalén por capital del mundo. Éste es el sentido del movimiento sionista, el cual quiere la reintegración de los judíos en Palestina

 

 

Dialéctica de la raza y del espíritu

 

Meinvielle explica que la diferencia sustancial entre el pueblo judío y el pueblo cristiano, radica en que el hebreo se ha quedado con el orgullo carnal de ser el pueblo descendiente de Abraham, pero los cristianos se han unido espiritualmente a esa casta a través  de la fe en Cristo. Esta idea se plantea a raíz de la exégesis del significado escatologico de las relaciones de Ismael e Isaac, Esaú y Jacob; Caín y Abel. “La carne judía, el linaje judío, es el misterio de Grandeza y de miseria. Porque ese linaje nos trajo al Redentor. Pero el Redentor, puesto como Piedra de Tropiezo al mundo, también fue tropiezo para este linaje que llevó su sangre”. La razón de ser de la raza judía, es Cristo. Con él o contra el. El judío que no se adhiere a Cristo, es un ser de iniquidad. Sin embargo este pueblo, que un día rechazó a Cristo porque no quiso entronizar la carne judaica, no ha  perdido la esperanza de que venga otro Mesías que, en expresión del Talmud, dé a los judíos el cetro del mundo, de suerte que todos los pueblos y todos los reinos les serán sometidos.

Conservación genealógica del judío a lo largo de la historia

Ante las críticas corrientes del progresismo respecto al antisemitismo, al fascismo y a todo los movimientos revolucionarios nacionales de pre segunda guerra mundial, donde muchos de ellos agendaban el problema judío, es justamente esta comunidad la que a lo largo de mucho tiempo se ha mantenido “pura” –ironías del destino- y la que se distingue enteramente en todas las naciones. “El linaje más grande, porque este linaje tiene una historia indestructible de 6.000 años. El linaje más grande porque de él tomó carnes el Cristo, Hijo de Dios vivo”.

 

¿Esa conservación se refiere a un mero deseo “discriminatorio” de las demás naciones? No. También tienen que ver con una cuestión teológica, porque el pueblo judío no es un pueblo más, es el pueblo que dios se crea para sí. “El judío no es como los demás pueblos, que hoy nacen y mañana fenecen; que crean una civilización admirable restringida a un punto del tiempo y del espacio. Recordemos los grandes imperios de los egipcios, de los asirios, de los persas, de los griegos y romanos. Su gloria fue gloria de un día.  No debe crear una civilización porque esto es humano, y a él está reservado lo divino. Es el pueblo teológico.”

Dialéctica exegética de los textos bíblicos

  • ISMAEL E ISAAC

El pueblo judío tiene origen divino en Abraham. “1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”[7] Abraham tiene dos hijos. El primero, Ismael, que nace de la esclava Agar. El segundo, Isaac, que nace milagrosamente de la esteril Sara. Meinvielle explica a través de la lectura que hace San Pablo de los dos niños: “ Ismael, que nace primero de Abrahán, como fruto natural de su esclava Agar, figura la Sinagoga de los judíos, que se gloría de venir de la carne de Abrahán. Isaac, en cambio, que nace milagrosamente de acuerdo a la promesa divina, de Sara la estéril, representa y figura a la Iglesia, que ha surgido, como Isaac, por la fe en la Promesa de Cristo. No es, por tanto, la descendencia carnal de Abrahán lo que salva, sino su unión espiritual por la fe en Cristo”. Finalmente, el padre afirma que el pueblo judío –o parte de el- piensa efectivamente que la sola unión genealógica justifica la salvación. A diferencia de los cristianos, quienes creemos que es la FE, la que salva y nos hace partícipe del cuerpo de Cristo. “De aquí que haya que distinguir entre los verdaderos israelitas porque imitaron su fe en Dios creyendo en Jesucristo, y éstos están figurados en Isaac, y los israelitas que descienden de Abrahán por la carne sin imitar su fe, y éstos están figurados en Ismael”.

  • ESAÚ y JACOB

Siguiendo la línea genealógica, es Isaac que tiene dos hijos, con ayuda de Dios dado que Rebeca –la mujer de Isaac- era estéril. Finalmente Rebecca queda embarazada de dos gemelos, por lo que Isaac le pregunta a Dios cual era el sentido de ello: “El cual respondió diciendo: Dos naciones están en tu vientre y dos pueblos saldrán divididos en tu seno, y el uno sojuzgará al otro pueblo y el mayor ha de servir al menor (…) El que salió primero era rubio y todo velludo, a manera de pellico, y fue llamado Esaú. Saliendo inmediatamente el otro, tenía asido con la mano el talón del pie del hermano, y por eso se le llamó Jacob”.[8] A través de San Pablo, se interpreta que el primero de los dos, representa a la Sinagoga; y el segundo, a la Iglesia, formada por judíos y gentiles. La persecución de la Sinagoga, también se explica metafóricamente a través de la persona de Esaú, que iba a odiar[9] a su hermano Jacob.

  • CAIN Y ABEL

Los dos hijos de Adan y Eva también representan a los dos pueblos. Abel, era pastor de ovejas. Caín, labrador de la tierra. En Génesis 4 se explica la historia: Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Génesis 4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; Génesis 4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su  semblante. Génesis 4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Génesis 4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te  enseñorearás de él. Génesis 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Después del asesinato, Jehová le hace una marca a Caín, que andará a partir de entonces errante y extranjero en toda la tierra. Pero hay un detalle: Quién matase a Caín será condenado siete veces por Dios. Es por eso que a través de la interpretación de San Pablo, personificando al pueblo judío en Caín, Meinvielle está en contra de la persecución y matanza de los judíos; porque de esta manera seríamos malditos siete veces por Dios. A través de esta advertencia del Génesis, es entendible un papel central del pueblo judío en la economía de la salvación.

  • El Talmud

En innumerables ocasiones, los detractores del judaísmo se han referido a este libro respecto a la cosmovisión y exigencias que se trasmite a la comunidad judía. El Talmud es básicamente un libro que explica la ley de Moisés, de acurdo a la tradición verbal, con discusiones de diversos doctores o intérpretes con autorización rabínica. Estas tradiciones orales, están confiadas a 70 doctos que conforman el Sanedrín, institución que asegura la auténtica sucesión de Moisés. “El Talmud adquirió singular virulencia después de la aparición del cristianismo. Allí se estamparon las más insolentes y sacrílegas infamias contra Cristo y los cristianos. Esto determinó que los libros del Talmud  fueran entregados a las llamas por orden de los Romanos Pontífices o de los príncipes cristianos”. Meinviele cita un texto de Mons. I. B. Pranaitis, titular de la cátedra de Hebreo de la Universidad de San Petersburgo, “Christianus in Talmude Judaeorum, sive Rabbinicae doctrinae de christianis secreta“. (El cristiano en el Talmud de los judíos, o los secretos de la enseñanza rabínica acerca de los cristianos)

Meinvielle transcribe algunos pasajes de ese libro, que contiene referencias insultantes respecto a Cristo y a los cristianos, a saber:

a)      SOBRE CRISTO. Se le llama con desprecío: “este hombre”, “un quídam”, “hijo del carpintero”, el “colgado”. Se enseña que es hijo espúreo, de una mujer menstruada. Que tenía en sí el alma de Esaú, que era tonto, prestidigitador, seductor, idólatra, que fue crucificado, sepultado en el infierno, y que hasta ahora es un ídolo para sus secuaces.

b)     SOBRE LOS CRISTIANOS. Son llamados Notsrim, Nazarenos, y se les aplica todos los nombres con los cuales se designa a los no judíos. Abada zara, es decir, cultivadores de la idolatría; acum, adoradores de las estrellas y de los planetas; Obdé Elilim, siervos de los ídolos; Mínim, herejes; Edom, idumeos; Goim, gentiles; Nokhrim, extranjeros, forasteros; Ammé Aarez, pueblos de la tierra, ignorantes; Apicorosim, epicúreos; Cutim, samaritanos.el cadáver de un cristiano muerto no se distingue de los restos de una bestia extinta.

c)      La segunda parte de los preceptos del Talmud sobre los cristianos encierra tres capítulos: los cristianos deben ser evitados, deben ser destruidos, deben ser matados

d)     Son enemigos los que revelan los secretos del Talmud

e)      Si alguien traiciona a Israel haciendo que pase dinero a manos cristianas, debe ser matado.

f)      Deben ser matados los judíos que reciben el bautismo

g)     El judío que mata a un cristiano no peca, sino que ofrece un sacrificio aceptable.

h)     Quién mata a un cristiano, tiene un supremo lugar en el paraíso.

A raíz de esto, Meinveile llega a 4 conclusiones:

1º cómo los judíos, llevados por un odio satánico, buscan la destrucción del cristianismo;

2º cómo conspiran contra los Estados cristianos que les dan albergue;

3º cómo se apropian de los bienes de los cristianos; y

4º cómo los exterminan, arrebatándoles la vida, cuando pueden

Dialéctica escatológica del judaísmo

Así como hay una explicación teológica para el conflicto entre las dos posturas, también hay una para la unión, que es Cristo mismo. “Cristo es la Grandeza y unión de judíos y gentiles porque Emmanuel[10] nos fue dado como Paz a los hombres de buena voluntad (…) judíos y cristianos, de pueblos hermanos que han de vivir separados hasta que la misericordia de Dios: disponga su reconciliación”.

Hay y debe haber dos modos de vida únicos: el cristiano y el judío; dos religiones: la cristiana y la judaica; dos políticas: la cristiana y la judaica; dos economías: la cristiana y la judaica; sólo dos internacionalismos: el cristiano y el judaico.”todo lo que no se hace a favor de Cristo, se hace a favor del judaísmo”.

Hay que expiar, entonces, estas culpas. Y así como el pueblo judío, que renegó de Cristo, fue entregado al cautiverio oprobioso de los otros pueblos, así ahora los gentiles conoceremos el oprobio de la esclavitud judaica. ¡Qué espléndido instrumento el judío en la mano de Dios para ser el verdugo de estos pueblos que trocaron la grandeza de la Cruz por la grandeza de Babel!.

Todos tienen que ser purificados… ¿y después? Después surgirán hombres de santidad, judíos y cristianos, va rones llenos del cristianismo auténtico, de aquella fe y de aquella caridad cristiana de que estaban llenos los apóstoles y los mártires… No será posible el cristianismo falso y mentiroso de un siglo hipócrita; sólo después de la purificación se podrá efectuar la reconciliación de judíos y cristianos, de Esaú y de Jacob.

En hombre en esa escatología:

El hombre ocupa el lugar central de esta trama. Si no hubiera habido humanidad, es decir, un ser sensible, inteligente, no habría habido historia. Al menos historia como la muestra de acontecimientos de seres inteligentes, cuyas acciones se desarrollan en un proceso evolutivo.

Si Dios tiene la iniciativa en el bien, la criatura la tiene en el mal. Y en el caso de la historia, es el hombre quien, bajo la sugestión del demonio, asume la responsabilidad de lo malo. El Génesis nos refiere cómo cumple esta tarea la primera pareja humana. Si miramos la cosa desde el punto de vista puramente humano, pensaríamos descubrir dos historias. Una que escribe Dios con su intervención especial en las cosas humanas, la otra que escribe el hombre. Una historia diríamos santa, y una profana. Una acción misteriosa del mismo Dios, que se inicia en la creación, continúa en la preparación del Mesías, culmina con la redención de Cristo resucitado y se ha de cerrar con la muerte del último elegido

Un imperio sucede a otro imperio, una civilización a otra civilización. Pero si la voluntad del más fuerte tiene fuerza de ley, la sustancia profana de la historia es amasada en la injusticia y camina a la degradación, y por aquí a la barbarie. Por esto, cuando una civilización se ha fortalecido devorando a la anterior que había entrado en decadencia, emerge por un momento en explosión de pujanza, pero luego declina de inmediato, para entrar en estado crónico de barbarie o en la muerte. Si atendemos a la sustancia misma de que están formadas, ésta es la ley que rige a las civilizaciones.

La predicación del Evangelio está trabada y como frenada por una tensión fundamental que proviene del odio del judío contra la evangelización de los gentiles. Los judíos, como categoría histórica permanente, desempeñan este papel de ser los enemigos del Evangelio, que se oponen con toda su furia a que los gentiles se conviertan. El más significativo es de 1 Tes. 2, 15, Allí dice: Los judíos, aquellos que dieron muerte al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos persiguen, que no agradan a Dios y están contra todos los hombres; que impiden que se hable a los gentiles y se procure la salvación. Mas la ira viene sobre ellos y está para descargar hasta el colmo.

La conversión de los judíos es un hecho metahistórico, propiamente escatológico, porque ha de poner fin a un factor que hace marchar la historia, cual es la tensión de judíos y gentiles.

La historia se mueve agitada desde adentro por la división de judíos y gentiles, de amo y libre, de hombre y mujer. Luchas religiosas, políticas, económicas, y sociales mueven unos pueblos contra otros en un afán loco de predominio. El Anticristo será reconocido como el Mesías de los judíos y amo de los gentiles. De esta suerte, la apostasía universal de los pueblos gentiles y la dominación judaica sobre todos los pueblos constituirán también un solo hecho histórico.

Combate contra la perfidia del judío

Ya se ha afirmado que es teológicamente incompatible, la persecución de los judíos y su exterminio, debido a las enseñanzas dejadas en el génesis, respecto a la personificación de la raza judía en Caín, que andará errante por el mundo hasta la parusía y que según la promesa de Dios, quien persiguiese a Caín y le diera muerte, será maldito siete veces. Muchas veces se ha acusado a los católicos de apañamiento del III Reich alemán en su persecución al judío. Pero Meinvielle utiliza el mismo argumento teológico para rechazar dos cosas: la deificación de la raza alemana, y su persecución contra el judío. A decir verdad, el judío y el alemán, han caído en el orgullo exagerado de la raza, que se opone a la comunión con Cristo. “Si Cristo ha dicho y lo ha realizado en los dos mil años de Cristianismo que “‘no hay distinción de judío ni griego; ni de siervo ni libre; ni tampoco, de hombre ni mujer; porque todos vosotros sois una cosa en Jesucristo”. (San Pablo a los Gálatas, III, 26) es evidente que ha de plantearse un problema angustioso dentro de Alemania, entre aquellos que no quieren conocer más grandeza que el poderío de su sangre y de su raza incontaminadas y aquellos otros que no quieren sino la grandeza de haber sido redimidos con la sangre de Jesucristo. Es evidente que ha de plantearse en Alemania una lucha, lucha gigantesca, la más tremenda quizás de su historia, entre la Alemania que quiere ser pagan, y la que quiere conservarse cristiana, entre la Iglesia y el Reich”.[11]

Ahora bien, si no han de exterminarse, ¿Cómo debe el cristiano protegerse de esa perfidia? “No es, por tanto, a base de persecuciones y de “pogroms” como se soluciona el problema judío, y por esto los Sumos Pontífices en todo tiempo han protestado contra todo odio contra los judíos, y en la tremenda persecución de Hitler, el Romano Pontífice y los Obispos alemanes han hecho oír su voz de protesta”. Según Meinvielle, el hecho de seguir el precepto de Cristo de amar a nuestros enemigos, no significa que no reconozcamos su peligrosidad, “también debemos amar a los leprosos, pero esto no impide que se los aísle para evitar la contaminación”. La solución no está en el exterminio como plantea el antisemitismo, ni darle igualdad, “que en realidad es de superioridad” como plantea el liberalismo o el filosemitismo. La Iglesia ha permanecido fiel a esta visión, según el Santo Oficio del 25 de Marzo de 1928[12].

Además fueron las incipientes comunidades cristianas, las perseguidas por los judíos, luego de la muerte del Ungido. Los Hechos de los Apóstoles, indican como se ha producido esa persecución : “Ellos amenazaban a San Pedro para que no predicase a Cristo (4, 123); apedrean a San Esteban (6 y 7), persiguen a los cristianos de Jerusalén (8, 1), toman consejo para matar a San Pablo (9, 23), concitan  persecuciones contra Pablo en Iconio (14), en Listra (14), en Tesalónica (17), en Corinto (18), en Jerusalén (22)”.” Mas como entonces aquél que había nacido según la carne perseguía al que era según el espíritu, así también ahora[13]

Otras persecuciones son citadas:

a)      Ellos son, asimismo, los que levantan las calumnias contra los cristianos para suscitar persecuciones de parte de los paganos, como afirman San Justino, Tertuliano (Ad. Marcionem III, XXIII)

b)     Los judíos colaboran gozosos con Juliano el Apóstata en las terribles persecuciones contra los cristianos (Sócrates, Hist. Ecl. III, XVII)

c)      En Singara, el año 390, el niño judío Abdul Masich, que se había convertido al cristianismo, es degollado por su padre; el año 524, el rey Dhon Nowas, de los Hyniaritas, judío, desencadena, a instigación de los judíos, una persecución criminal contra los cristianos (H. Leclerc,  Les Martyrs, París 1905, t. IV, p. CIII).

d)     Una ordenanza de Felipe el Hermoso, del 6 de junio de 1299, nos enseña que los judíos escondían a los herejes fugitivos (Donais,  L’Inqusition, París 1906), y en 1425 el duque de Baviera castigó a los judíos de su ducado, que habían proporcionado armas a los hussitas contra los cristianos.

También se citan asesinatos:

1)     San Guillermo de Inglaterra, niño de 12 años, afrentosamente martirizado por los judíos en 1144

2)     San Ricardo de París, asesinado el día de Pascua de 1179, el Santo Dominguito de Val, crucificado en Zaragoza el año 1250

3)     El beato Enrique de Munich, que fue desangrado y herido con más de 60 golpes

4)     En 1345 el beato Simón, martirizado en Trento el año 1475

5)     Más recientemente el Padre Tomás de Calangiano, martirizado en Damasco, con su criado, el año 1840; Caso famoso éste, en que los asesinos confesaron su crimen y fueron condenados a muerte por ChérifPachá, gobernador general de Siria. Los judíos de todos los países se agitaron en favor de los santos y de los mártires; es decir, de los asesinos de Damasco… Inmensas sumas fueron ofrecidas a los empleados de los consulados y a los testigos… para obtener la conmutación de la pena y la no inserción en los Procesos verbales de las tradiciones de los libros judíos y de las explicaciones dadas por el rabino MouzaAbuelafich

Sumos pontífices como Inocencio IV, Gregorio X, Juan XXII, Julio III, Paulo IV, Pío IV, tienen documentos en los que se denuncia la perfidia judaica:

1)     La piedad cristiana. teniendo compasión de esta irremediable caída, les ha permitido hallar hospitalidad en medio de los pueblos cristianos… Sin embargo, la impiedad de los judíos, iniciada en todas las artes más perversas, llega a tanto que es necesario, si se quiere atender a la salud común de los cristianos, poner remedio rápido a la fuerza del mal. Por fin, tenemos perfecto conocimiento de cuán indignamente tolere esta raza perversa el nombre de Cristo, cuán peligrosa sea para todos los que lleven este nombre, y con qué engaños busca poner acechanzas contra sus vidas. (Papa San Pío V)

2)     El pontífice Inocencio III afirma que el cristiano no debe ni exterminar ni oprimir a los judíos. “Así como sus sinagogas no deben ir más allá de lo que su ley le permite, así tampoco debemos molestarlos en el ejercicio de los privilegios que les son acordados (…) levados por la mansedumbre de la piedad cristiana; y siguiendo las huellas de nuestros predecesores de feliz memoria, de Calixto, de Eugenio, de Alejandro, de Clemente y de Celestino, prohibimos, a cualquiera que fuere, de forzar al bautismo a ningún judío. prohibimos, a cualquiera que fuere, el violar sus cementerios y desenterrar sus cadáveres para sacarles el dinero. Los que contravinieren estas disposiciones serán excomulgados. No olviden que el antisemitismo es una cosa condenada, porque es la persecución del judío sin atender al carácter sagrado de esta Raza Bendita y a los derechos consiguientes

3)     La solución del Guetto: Meinville, a través del régimen disciplinario de la Santa Sede, afirma que el guetto tiene tres ventajas. Primero, el Estado tiene constantemente el número e identidad de los judíos, lo que facilita su vigilancia. Segundo, esta vigilancia permite al judío mantenerse en un recto proceder, ya que el judío “se rige por el temor”. Tercero, se impide la acción malhechora de los judíos por la noche. “Dirá alguno: ¿Y estas odiosas distinciones no van contra la justa libertad y contra los legítimos derechos a que es acreedor todo hombre y toda colectividad humana? No. De ninguna manera, cuando este hombre y esta colectividad humana rehúsa asimilarse en el país que le brinda hospedaje; de ninguna manera, cuando esta colectividad quiere regirse con leyes propias y conspirar contra la nación que le da albergue. Y éste es el caso del judío, como lo de muestra la Teología católica, como lo exigen las prescripciones del Talmud y como lo comprueba la historia de los mismos judíos en todo tiempo y lugar”.

Sin embargo, Mienvielle se pregunta, cuál es la mejor defensa contra el judaísmo. “¿A caso un reglamento policial? No. Jesucristo, Verdad y Salud del hombre”. El basamento teológico sobre esto aparece en el Evangelio de Mateo; 33. Buscad primero el Reino de Dios, todo lo demás se os dará por añadidura: (Mt. 6). 28. No temáis a los que matan el cuerpo no pueden matar el alma; temed antes al que puede echar el cuerpo y el alma en el infierno. (Mt. 10). 27. Tened buen ánimo. Yo soy, no temáis. (Mt. 14). Entonces, mientras el hombre este adherido a Cristo, no ha de temer a la Sinagoga.

Caridad no es sentimentalismo que consiente todos los errores y atropellos de los demás. Caridad es procurar eficazmente el bien real (eterno y temporal) de los demás y odiar en todo momento el mal. Esto supuesto, ¿cómo hay que prevenir los propósitos judaicos de dominar a los pueblos cristianos? De dos maneras simultáneas. Primero: Afirmando y consolidando la vida cristiana en los pueblos. Como he repetido frecuentemente en el curso de este libro, la dominación judaica marcha a la par de la descristianización de los pueblos. Segundo: Reprimiendo directamente las acechanzas judaicas. Y aquí observemos que los judíos, como hijos del diablo, que les llamaba Jesucristo, tienen métodos también diabólicos para dominar a los pueblos cristianos. Estos métodos se reducen a la mentira.

Conclusiones teológicas

  • Lleva sobre sí la sangre de Cristo como maldición. Parte de los judíos que aceptaron al Dios hecho carne, han edificado la Iglesia. La otra parte, que por su orgullo de raza lo rechazó, es la herencia de los rabinos que rechazaron a Cristo. El que no se convierte a Cristo, es judío, con todas las perversidades que esta raza lleva, a raíz de su dirección teológica.
  • El judaísmo es un enemigo declarado y activo de los pueblos en general, y de modo especial de los pueblos cristianos. En la primera carta a los Tesalonicenses de San Pablo[14], se afirma que los judíos son los enemigos de todos los pueblos. Son enemigos teológicos, son hijos del diablo según Cristo[15].
  • Si los judíos son enemigos teológicos, esta enemistad debe ser universal, inevitable y terrible. Esto deviene de la exégesis bíblica, donde se manifiesta que la historia estará prefigurada como la lucha entre Lucifer contra Dios, es el cumplimiento espiritual y carnal de los que afirma la escritura. El cristianismo y el judaísmo se encontrarán en todas partes sin reconciliarse, hasta el fin de los tiempos.
  • Hay dos fuerzas verdaderamente opuestas, la judía y la cristiana. Habrá solo dos religiones, el cristianismo y el judaísmo. Lo que se haga en contra de Cristo, se hace a favor del judaísmo. Solo hay dos internacionalismos. Son las unicas dos vías queridas por Dios. Dios ha repartido el mundo entre Isaac e Ismael, entre Jacob y Esaú, entre Caín y Abel, entre Cristo y el Anticristo.
  • La Iglesia jamás ha odiado al judío. Meinvielle comenta casos en donde la Iglesia a salido en defensa de vejaciones cometidas por los judíos.” cuando el Sanedrín judío se reunió públicamente, por vez primera después de siglos, en Francia en 1807, convocado por Napoleón, rindió homenaje público a la benevolencia de los Pontífices en documentos que se conservan. (Collection des Actes de l’Assemblée des Israelites de France et du royaume d’Italie, par Diogène Tama) “Llenos de reconocimiento por la acogida que  diversos Pontífices han hecho en diferentes tiempos a los Israelitas de diversos países, cuando la barbarie, los prejuicios y la ignorancia reunidos perseguían y expulsaban a los judios del seno de las sociedades; declaran:”
  •  Los cristianos, que no pueden odiar a los judíos. Sin embargo han de precaverse contra su peligrosidad, como se ha hecho con los leprosos. Para ello, los judíos deben vivir separados de los cristianos, porque sus leyes le ordenan eso y porque son infecciosos para los demás pueblos.
  • Hay un misterio cristiano, en la vida errante del judío.Ese misterio aparece proféticamente en Ezequiel[16]. Entonces todos “en el Cristo” serán una sola cosa, porque los judíos dejarán de ser “judíos” y los cristianos serán cristianos de verdad, y la paz se realizará como fruto de la justicia y de la caridad en Aquél, el Prometido de Abrahán, a Isaac y a Jacob, que es Jesucristo, la Bendición de todos los siglos.

La vida errante del judío, Meinvielle la representa a raíz de la lectura del texto del abbe Joseph Léhmann “L’Entrée des Israelites dans la société française”, y los resume en algunos puntos:

a) Venta en remate como animales de los judíos después de la mina de Jerusalén. Se había vendido al Justo por treinta dineros, y en la feria de Terebinto, en la llanura de Mambré, se llegó a dar treinta judíos por un dinero.

b) Prohibición, durante siglos, de venir a llorar sobre las ruinas de Jerusalén.

c) Exclusión de los judíos de los rangos de la sociedad, en pago de que el judío había excluido a Cristo como leproso de todo trato de hombres.

d) La cachetada que en Tolosa, Béziers y otras partes estaba obligado a recibir un diputado de la comunidad judía, públicamente, el viernes santo.

e) La rueda o estrella amarilla que debía llevar en su pecho o en su sombrero para ser reconocido como judío.

f) Los barrios o juderías donde debían vivir amontonados.

g) La obligación en ciertas ciudades de pagar hasta el aire que respiraban, como en Augsburgo, donde pagaban un florín por hora, y en Bremen un ducado por día.

h) Prohibición de aparecer en público desde el  Domingo de Ramos hasta el día de Pascua.

i) Los insultos al judío errante.

j) La desconfianza o creencia de una malicia perpetua del judío, aun en las causas entre ellos. En Puy, las diferencias que surgían entre dos judíos eran sometidas a monaguillos, a fin de que la extrema inocencia de los jueces pusiese en descubierto la extrema malicia de los litigantes.

k) En Alemania y en Suiza se colgaba al judío al lado de un perro, en burla, porque éste era símbolo de fidelidad.

l) Permiso dado a todo oficial público para usar epítetos infamantes contra los judíos.

m) Expulsión, todas las tardes, de ciertas ciudades, al toque de trompeta de los judíos.

n) Prohibición de bañarse en las playas donde se bañaran los cristianos.

o) Interdicción de pasearse en paseos públicos. En ciudades de Alemania se colocaba esta inscripción: Prohibición a los judíos y a los perros de entrar aquí.

 p) El peaje, que era un derecho que se cobraba por la entrada de todo judío a la ciudad.

Referencias

[1] Deut. 23, 20

[2] Isaias 1,21

[3] L’Allemagne et La Réforme, I

[4] Término adoptado por Don  Héctor J. Martinotti

[5] Considerar además las acciones de Gerard Winstanley, un nivelador conocido por su prematuro colectivismo.

[6] Deuteronomio 23,19

[7] Gen. 12,1-4

[8] Gen. 25, 23

[9] Gen. 27, 41

[10]Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel”. Is. 7,14

[11] Mienvielle, Julio. Entre la Iglesia y el Tercer Reich. Pag. 2

[12] La Iglesia Católica ha acostumbrado siempre a rezar por el pueblo judío, que fue el depositario de las Promesas divinas hasta Jesucristo, a pesar de la ceguera de este pueblo. Más aún, lo ha hecho a causa de esta ceguera. Regla de esta misma caridad, la Silla Apostólica ha protegido a este pueblo contra injustas vejaciones, y así como reprueba todos los odios y animosidades entre los pueblos, así condena el odio contra el pueblo escogido por Dios en otro tiempo, este odio que hoy se designa de ordinario con el vocablo de antisemitismo

[13] Gal. 29

[14] 1 Tes. 2, 14Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos, 15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, 16 impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo”.

[15] Juan 8,44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.”

[16] Ez. 37, 24 Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. 25 Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre. 26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. 27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre”

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